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Bajo la cotidianidad de nuestras vidas estamos acostumbrados a explicaciones lógicas, fundamentadas desde la ciencia, como seres racionales todo lo tenemos enmarcado bajo leyes, teorías, fundamentos e hipótesis, damos verdaderas razones a situaciones vividas; pero cuando todo se sale de contexto y nos quedamos sin argumentos frente a acontecimientos que no sabemos explicar hablamos en términos de un suceso insólito, extraño, imposible, fuera del orden naturalmente acostumbrado, algo que excede el poder de la naturaleza. Y sobre todo aparece en el momento menos esperado o más esperado, pareciera que ocurriera al azar, pero se da con un factor especial llamado fe, y es el milagro.
 
No podríamos definirlo para no herir susceptibilidades, pero lo trataremos en un campo concreto y es cuando el milagro aparece donde la medicina ya no tiene su alcance, se hace tácito en los momentos más desesperanzadores, dolorosos, hirientes, bajo una enfermedad, entonces se cree en una fuerza poderosa externa y bondadosa, es energía pura, es el milagro.
 
Colombia es un país muy religioso, de esperanza consagrada, donde la fe es creer en algo más allá de uno mismo, algo que no se puede sentir, ni oler, ni tocar como la esperanza o el amor. En esos momentos críticos de salud, cuando el médico sabe y dice: “no hay nada que hacer”; sólo queda entonces sanar desde el amor, amor genético que surge desde el propio ADN. El sentimiento más puro, es energía y luz divina, que hace que ocurra el milagro y la sanación de cualquier enfermedad.
 
Miquel Samarra, doctor especializado en Medicina Deportiva y Educación Física, asegura que el 70 por ciento de las enfermedades tienen un origen emocional, por tanto, si el amor, la ira, la alegría o la tristeza se trabajan, como parte del tratamiento, es posible paliar e incluso curar gran número de dolencias.​[1]
 
La propia Organización Mundial de la Salud no define la salud como ausencia de enfermedades sino como «la integridad psicofísica del individuo»
 
Laura Restrepo cita en su libro Dulce Compañía ​“Colombia es el país del mundo donde más milagros se dan por metro cuadrado. Bajan del cielo todas las vírgenes, derraman lágrimas los Cristos, hay médicos invisibles que operan de apendicitis a sus devotos y videntes que predicen los números ganadores de lotería. Es lo común: mantenemos una línea directa con el más allá, y la nacionalidad no sobrevive sin altas dosis diarias de superstición” ​[2]
 
El amor incondicional es el más potente estimulante del sistema inmunológico. La verdad es: el amor sano y los Milagros, suceden a pacientes excepcionales cada día, los que tienen el valor de enfrentar la enfermedad sólo con fe y de la mano con sus médicos para participar e influir en su propia recuperación. Porque lo contrario al amor no es el odio, es el miedo y bajo sus efectos ayuda a enfermar nuestras condiciones mentales y emocionales muy nocivas para la salud. En ambos casos hay un alto componente de estrés y de ansiedad que terminan traduciéndose en el cuerpo. La angustia altera el funcionamiento del cerebro y, como consecuencia, la forma de operar de todo el organismo.
 
[1]​ (Samarra, s.f.)
[2]​ (Restrepo, 2009)
 
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  • Información realizada para profesionales de la salud en territorio colombiano.
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