Daños ocasionados en tus pacientes por hábitos sedentarios

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El cuerpo del ser humano, en esencia, está diseñado para ser activo. Julio Basulto y Juanjo Cáceres, autores del libro Comer y Correr, señalan que la especie humana ha evolucionado y se ha adaptado para ser físicamente activa a lo largo de su vida. Por tanto, los modos de vida sedentarios son contradictorios con su naturaleza.

De acuerdo con la OMS la actividad física se define como cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que exija gasto de energía. Para mejorar y mantener una buena salud, recomienda 30 minutos de actividad física de intensidad moderada 5 días por semana. De esta manera se pueden mitigar los efectos del sedentarismo.

Este último es un problema de salud pública global. Estar en poco movimiento, o en completa inactividad, influye en el estado de salud de tus pacientes al igual que la mala alimentación, el tabaco o el consumo de alcohol. Es la causa principal de aproximadamente:

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Por otro lado, existen también varios factores ambientales en la urbanización y el aumento acelerado de la población que desalientan la actividad física como el aumento de pobreza y criminalidad, gran densidad de tráfico, mala calidad del aire y la inexistencia de parques, aceras e instalaciones deportivas y recreativas. Cabe aclarar que el ejercicio es un elemento que se engloba en la actividad física, pero no es el único. Otros que forman parte de ésta son las actividades recreativas, las domésticas, las de trabajo e, incluso, las formas de transporte activas.

Algunos de los múltiples beneficios de la actividad física para tus pacientes son:

  • Reducción del riesgo de hipertensión, cardiopatía coronaria, accidentes cerebrovasculares, diabetes, cáncer de mama y de colon, depresión y caídas.
  • Mejora la salud ósea y funcional.
  • Es un determinante clave del gasto energético, y es por tanto fundamental para el equilibrio calórico y el control de peso.
  • Ayuda a controlar la glucosa y la presión.

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La actividad física es una necesidad tanto social como individual para combatir el sedentarismo. Requiere de un involucramiento multisectorial, multidisciplinar y, además, debe ser culturalmente idónea. En el sector público, el Gobierno de la Ciudad de México cuenta con programas de conformación de clubes deportivos sociales, y campañas como Muévete y métete en cintura. En cuanto al privado, son varias las empresas que apoyan diferentes iniciativas para concientizar a la población sobre la importancia de la actividad física y los buenos hábitos. La refresquera Coca-Cola, puso en movimiento a más de 9 millones de mexicanos (cifra validada por PWC) durante 2015, mediante la organización de miles de eventos deportivos, gracias a la suma de esfuerzos entre autoridades, sociedad civil y sus socios embotelladores. Además de promover su iniciativa Te mueves tú, se mueven todos y apoyar otras como Ponte al 100.

También es importante hablar con tus pacientes sobre algunas conductas sedentarias, en especial los jóvenes, como pasar un tiempo prolongado viendo televisión, jugar videojuegos, navegar por internet, entre otros, dado que este grupo social es uno de los más vulnerables.

Darnos un tiempo dentro de nuestra rutina diaria para poder realizar una breve actividad física, puede reducir los daños provocados por el sedentarismo. Además de ayudarnos a combatir el estrés y mejorar la circulación de nuestros órganos vitales. Recomendar una caminata de 30 minutos al día, es un buen comienzo.