Decálogo de CONAMED para prescribir antimicrobianos en el consultorio

Para evitar problemas en tu práctica clínica al prescribir antimicrobianos a los pacientes debes seguir los siguientes consejos.

El trabajo al interior del consultorio médico es bastante complejo. Aunque los pacientes pueden tener una misma enfermedad no todos requieren lo mismo. Aspectos como la edad y peso marcan la diferencia al momento de elegir un tratamiento para cada uno. Mientras que para conseguir la recuperación total existen los fármacos. Son muchos los que tienes a tu disposición pero con cada uno debes tener demasiado cuidado y en especial al prescribir antimicrobianos debes seleccionar el indicado.

En este caso, la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (CONAMED) ofrece 10 consejos básicos que todos los profesionales de la salud deben seguir de forma estricta. El objetivo no solo es cuidar la integridad del paciente sino evitar situaciones que puedan derivar en conflictos legales como una negligencia médica.

¿Qué es la CONAMED?

Se trata de un órgano desconcentrado de la Secretaría de Salud (SSa) creado en 1996. Su objetivo es tutelar el derecho a la protección de la salud así como a mejorar la calidad en la prestación de los servicios médicos. Es por lo tanto, una institución que tiene por objeto contribuir a resolver en forma amigable y de buena fe los conflictos suscitados entre los usuarios de los servicios médicos y los prestadores de los mismos.

Además promueve y propicia la buena relación, el trato digno, los valores, el apego a la lex artis médica y la ética en la relación médico-paciente. Es una instancia especializada que cuenta con autonomía técnica y tiene atribuciones para recibir quejas, investigar presuntas irregularidades en la prestación de servicios médicos y emitir sus opiniones, acuerdos y laudos, los cuales permiten solucionar los conflictos actuando con imparcialidad, confidencialidad y respeto.

Ahora bien, para poder prescribir antimicrobianos dentro del consultorio médico recomienda seguir las siguientes indicaciones. De esta manera será más sencillo lograr la recuperación del paciente y evitar recaídas o problemas de mayor magnitud.

  1. Deja actuar el antibiótico por 72 horas como mínimo.
  2. Consulta a los expertos en los casos de infecciones graves.
  3. Documenta claramente tu prescripción en el expediente clínico.
  4. Prevé eventos adversos, indaga alergias, evalúa interacciones medicamentosas y efectos secundarios graves.
  5. Conoce los antibióticos para tratar la patología infecciosa más frecuente en la comunidad o en el hospital: espectro, mecanismo de acción, biotransformación, vía de administración y posología.
  6. Enseña a tu paciente sobre la importancia de completar los esquemas terapéuticos, no autoprescribirse antibióticos y el riesgo de la resistencia bacteriana.
  7. Explica al paciente cada vez y verifica su comprensión de la receta del antibiótico: medicamento, dosis, presentación, frecuencia, vías de administración y duración del tratamiento.
  8. Individualiza la prescripción: ajusta dosis según edad sexo, peso, comorbilidades y riesgos idiosincráticos. En los pacientes gravemente enfermos, ajustar la dosis según función renal y hepática.
  9. Antes de prescribir un antibiótico considera que debido al uso inapropiado hoy enfrentamos un riesgo global de que muchas enfermedades infecciosas se vuelvan intratables e incontrolables a causa de la aparición y propagación de microorganismos resistentes a los antibióticos convencionales.
  10. No uses antibióticos de amplio espectro si no están justificados.