Son pocas las personas que pueden afirmar haber estado al borde de la muerte. Hay personas que, por unos cuantos centímetros, evitaron un daño irreparable en su cerebro. Otros individuos no son tan afortunados y fallecen después de una broma en apariencia inofensiva. Pero más sorprendentes son los casos donde todo parecía perdido para el paciente hasta el último segundo.

Así le sucedió a Michele de Leeuw. De acuerdo con la NBC, esta paciente de 57 años de edad sufrió un poderoso ataque cardiaco en agosto. El daño fue tan grande, que los especialistas del hospital afirmaron que su recuperación era imposible. Su esposo, lleno de dolor, tomó entonces la determinación de desconectarla. Momentos antes, la mujer empezó a respirar por sí sola.

Una paciente con una literal experiencia cercana a la muerte

Después de su infarto, Michele permaneció casi 15 minutos antes de ser resucitada por los paramédicos. Inmediatamente después, fue trasladada al Hospital St John Macomb, en Michigan. Mientras iba en camino al centro médico, su esposo se contactó con sus hijos. Después de 6 días en el hospital, los médicos le informaron a la familia de la paciente muy malas noticias.

Los expertos afirmaban que la mujer solo tenía una funcionalidad cerebral del 5 por ciento. Por su parte, el corazón únicamente trabajaba a una cuarta parte de su capacidad. Karl de Leeuw, el marido de la paciente, afirmó que una de las doctoras creía que se trataba de un caso sin solución. “La mujer que usted conocía como su esposa ya no está con nosotros”, le afirmó.

Cuando el esposo desconectó a la paciente del sistema de respiración, la familia pensó que había muerto. Sin embargo, la mujer comenzó a respirar por sí sola. A pesar de este descubrimiento, los doctores no creían que pudiera recuperarse. Así pues, la trasladaron al área donde se acomoda a las personas que solo esperan su fallecimiento. Dos días después, abrió los ojos.

En los días siguientes, la paciente pasó de no reaccionar a respirar, moverse y hablar. Para apoyar en su rehabilitación, la mujer se sometió a cirugía de corazón abierto. Igualmente, tuvo terapia física y de lenguaje. Hoy en día, su estado de salud es casi indistinguible de cuando sufrió el infarto. Por su hazaña se le concedió la “Moneda del Superviviente”.