Los médicos en la actualidad se enfrentan a un nuevo reto que es resultado de los avances tecnológicos. Se trata del diagnóstico digital y es una evolución de modalidades como Dr. Google y Dr. ChatGPT. Cada vez más personas utilizan buscadores de internet y herramientas de inteligencia artificial (IA) para investigar temas relacionados con la salud.
A raíz de lo anterior, cuando un paciente llega al consultorio afirma conocer el tipo de padecimiento que tiene e incluso el tratamiento que desea recibir. El problema empieza cuando cree absolutamente todo lo que encuentra en internet y nunca lo cuestiona. Además su preparación no es la de un profesional de la salud.
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Diagnóstico digital, el resultado de abusar de la tecnología
A pesar de los problemas que representa el diagnóstico digital en personas ajenas a la salud, de ninguna forma se debe creer que la solución es prohibir internet o las herramientas tecnológicas actuales.
“Hoy la conversación sobre el padecimiento empieza mucho antes del encuentro médico, con lo que se conoce como el Phono sapiens. El paciente llega con conclusiones previas, prácticamente con un diagnóstico y eso modifica por completo el punto de partida de la consulta”, explica el Dr. Esteban Crosio, divulgador científico y médico editor de IntraMed.
La proliferación de contenidos sin evidencia convierte a la salud en un “mercado de narrativas” donde la verosimilitud a veces suena más convincente que la verdad. Esa saturación narrativa o infoxicación confunde, ordena mal las prioridades y condiciona la percepción del paciente incluso antes de escuchar al profesional.
El uso indiscriminado de la IA también es peligroso
Además la IA acelera aún más el fenómeno del diagnóstico digital porque ya no entrega datos aislados, sino explicaciones completas que las personas interpretan como fiables, aunque no muestren su nivel real de evidencia. Ese ruido desafía la capacidad clínica para discriminar evidencia sólida de interpretaciones engañosas.
Para Crosio, la clave está en entender que el problema no es la tecnología, sino la desconexión humana: “Cuando el sistema no puede ofrecer tiempo, alguien más ocupa ese espacio. El paciente busca respuestas donde la medicina no llega”. En ese vacío surge el marketing emocional que domina redes con influencers, donde la promesa rápida y la narrativa aspiracional pesan más que la ciencia. La ansiedad digital convierte esas voces en guías percibidas como cercanas, aunque no cuenten con respaldo clínico.
La respuesta terapéutica del futuro no será solo técnica: será vincular. Recuperar presencia, estar ahí, escuchar y explorar mejora las decisiones, reduce la ansiedad y fortalece la adherencia para combatir el diagnóstico digital.
“El conocimiento científico es indispensable, pero sin confianza no alcanza. La próxima transformación será colectiva: la medicina recuperará su autoridad cuando recupere cercanía”.
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¿Cómo hacer un uso responsable de las herramientas digitales?
Desde IntraMed se trabaja en la formación continua de los profesionales frente a este nuevo paradigma, impulsando el uso responsable de herramientas digitales y estrategias de comunicación clínica que refuercen la relación médico-paciente.
Al mismo tiempo, la red promueve el intercambio entre colegas y la construcción de una comunidad activa que enriquece la práctica diaria. “El desafío no es que el diagnóstico digital en el paciente: es que la medicina vuelva a ser el lugar donde esa información cobra sentido”, añadió Crosio.
