La digitalización del sistema de salud en México no representa el futuro sino el presente. En el 2026 el país ha dejado de ver a la tecnología como un accesorio de lujo para convertirla en la columna vertebral de la relación entre médicos y pacientes. Tras años de fragmentación ahora se acerca una transformación estructural que busca que el historial clínico no sea un conjunto de papeles extraviados, sino un activo digital que salve vidas.
Lo anterior tiene como sustento la reciente iniciativa del Ejecutivo federal para reformar la Ley General de Salud, presentada el 26 de septiembre de 2025. Lo que propone es incorporar la Salud Digital como un capítulo formal dentro del marco legal nacional, lo que marcaría un antes y un después en la regulación del sector.
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¿Cómo se vislumbra la digitalización de la salud en México?
La reforma reconoce el papel de la tecnología como motor de cobertura, calidad y eficiencia en la atención médica, al incluir componentes como la telesalud, la telemedicina, los registros médicos electrónicos y el uso de big data para diagnóstico, prevención y gestión hospitalaria.
Es un escenario saludable donde los sistemas de gestión de relaciones con clientes (CRM, por sus siglas en inglés) comienzan a ganar protagonismo como pieza clave en la modernización de la infraestructura digital del sector.
Según explican los expertos de EPAM Systems Inc., el CRM ya no puede verse como un elemento más dentro del stack tecnológico, sino como un habilitador estratégico.
¿Cómo ayuda el CRM a los médicos?
En la práctica el CRM se ha convertido en el centro nervioso de la relación entre los actores del sistema de salud, donde convergen la analítica de datos, la automatización y el cumplimiento normativo.
La evolución de estas herramientas responde a tres fuerzas convergentes. Primero, las expectativas digitales de los profesionales de la salud; segundo, la presión por garantizar la privacidad de los datos en entornos cada vez más regulados; y tercero, la creciente complejidad de los modelos operativos híbridos y globales.
Por eso, el sector sanitario de México debe contar con un CRM moderno y adaptable puede marcar la diferencia entre liderar la innovación o quedar rezagado.
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El problema de la fragmentación sanitaria
Uno de los principales retos en toda América Latina es que muchos laboratorios, EPS y startups del sector salud siguen operando con sistemas fragmentados o soluciones diseñadas hace más de una década.
Entornos así de fragmentados dificultan la integración de información y la colaboración entre áreas como ventas, asuntos médicos o farmacovigilancia. Por eso la modernización de la infraestructura CRM lleva a que se puedan romper estos silos y avanzar hacia una gestión de relaciones omnicanal, en la que los representantes médicos, científicos y comerciales puedan interactuar de forma unificada y con trazabilidad completa.
La tendencia global apunta hacia CRMs conectados con ecosistemas más amplios, integrados a plataformas de automatización de marketing, análisis de datos en tiempo real y motores de inteligencia artificial.
Así, se pueden ofrecer experiencias más personalizadas y eficientes, reducen errores en la comunicación con los profesionales de la salud y fortalecen la confianza en los procesos de cumplimiento normativo.
A futuro, los sistemas CRM evolucionarán hacia modelos predictivos y asistidos por IA capaces de recomendar los siguientes pasos en una interacción, anticipar objeciones en negociaciones o personalizar los mensajes según el historial y las preferencias del interlocutor.
Además el uso de herramientas de voz o integración con dispositivos médicos permitirá capturar información en tiempo real, mejorando la toma de decisiones clínicas y comerciales.
La digitalización de la salud en México significa que las organizaciones que apuesten por esta modernización no sólo optimizarán su operación, sino que estarán mejor preparadas para los nuevos modelos de atención centrados en el paciente y basados en datos.
