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En la actualidad, para el adulto mayor la expectativa de vida ha crecido mucho, y el sistema de salud debe implementar actividades de promoción y prevención de salud. Para lograr una perspectiva de envejecimiento exitoso, con la menor cantidad de enfermedades posibles o controladas adecuadamente, sin discapacidad y manteniendo la autonomía.
 
La promoción de salud para las personas mayores puede ser abordada en diferentes escenarios. El escenario microambiental, que tiene relación con el ambiente donde se desenvuelven los adultos mayores: su casa, el barrio. El escenario individual, que es donde se pueden motivar e implementar estilos de vida saludables desde los encuentros con los prestadores de salud.
 
Uno de los deberes del sistema de salud con el adulto mayor, es la promoción en los cambios de estilo de vida e informarlos de la conexión existente entre los factores de riesgo y la salud. Proporcionar información que los motive a adquirir habilidades para mantener comportamientos y hábitos saludables.​[1]
 
En el consultorio, durante la revisión periódica para un exhaustivo examen, deben incorporarse consejerías nutricionales en las que se invite al paciente a incluir en las tres comidas principales, alimentos variados para mantenerse saludables; donde se incluyan proteínas, verduras, frutas, lácteos; limitar el consumo de sodio y azúcares refinados y mantenerse hidratados.
 
Hacerle saber también, que el ejercicio beneficia el buen funcionamiento de su cuerpo y puede disminuir las causas de morbilidad e incrementar las expectativas de vida. Cuando el paciente conoce los beneficios del ejercicio en su vida, puede aceptar e implementar con más gusto la práctica de algún tipo de actividad física en su rutina diaria. Los adultos mayores con tendencia sedentaria deben ser estimulados a desarrollar el hábito de la actividad física regular, un profesional de la salud debería prescribir el ejercicio adecuado y de acuerdo al estado de salud y el estilo de vida del paciente.
 
Además, debe hablarse con ellos de forma clara sobre aspectos tan comunes como el tabaquismo, el alcoholismo y las enfermedades de transmisión sexual. Informando de la incidencia que estas prácticas tienen en la salud. Se deben tener en cuenta diversos aspectos en la realización de actividades preventivas con el adulto mayor; poniendo en consideración no sólo el riesgo a sufrir enfermedades sino las expectativas, sentimientos, ideas, alteraciones que produce la enfermedad y sobre todo el contexto particular de cada paciente.
 
Una de las medidas de prevención primaria es el esquema de vacunación anual.
 
Las medidas de prevención secundaria tienen relación con el tamizaje periódico con el cual se puede detectar en forma temprana el cáncer en cualquiera de sus manifestaciones, tanto en hombres como en mujeres.
 
En las medidas de prevención terciaria, el tamizaje de otras enfermedades no tan catastróficas como el cáncer, pero sí de especial cuidado, como lo son la diabetes, la hipertensión, la hiperlipidemia.
 
Todo ello sin caer en medidas excesivas de medicalización, tan comunes cuando los cuadros de salud encierran varias enfermedades.
 
Son muchos los temas que desde el consultorio médico se pueden abordar para educar y llevar al adulto mayor en búsqueda de un estado de salud que lo mantenga alejado de la fragilidad. Es importante darle las pautas para ejercer un mejor control de su salud, intentando mantener la autonomía y su calidad de vida. Respetando siempre sus preferencias y valores.
 
●  Material dirigido solo a profesionales de la salud.
●  Información realizada para profesionales de la salud en territorio colombiano.
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