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El uso médico del cannabis y los cannabinoides en las diferentes patologías, se ha sugerido por los buenos resultados que se obtienen en experiencias anecdóticas, dictadas por pacientes que utilizaban diferentes productos de la planta de cannabis y que eran utilizadas “en bruto”, y de cuyas observaciones accidentales, se han demostrado otros efectos terapéuticos.

Existe gran evidencia de su beneficio como medicamento; para aliviar las náuseas y vómitos asociados a la quimioterapia, la espasticidad en la esclerosis múltiple y lesiones medulares, en la anorexia y la caquexia en el VIH/SIDA. Y para muchas otras como la depresión, la epilepsia y los pruritos, hay menos datos recopilados. Sin embargo, se siguen realizando estudios con miras a descubrir el potencial terapéutico que tienen los cannabinoides.[1]

Sus efectos estimulantes del apetito, analgésicos, antieméticos y relajantes, han sido bastante analizados. En un estudio realizado con pacientes de Alzheimer, en el que se buscaba evaluar el efecto estimulante del apetito del THC (tetrahidrocannabinol), no sólo hubo un aumento del apetito, sino que los pacientes ganaron peso, además de tener una mejoría en el comportamiento.

El uso de cannabis o cannabinoides tiene efectos favorables sobre algunos síntomas y enfermedades a saber:

  • Náuseas y vómitos. Los cannabinoides son eficaces para combatir las náuseas y vómitos secundarios relacionados con radioterapia y algunos postoperatorios. En la medicina tradicional es muy popular y a menudo se usan para las náuseas provocadas por otras enfermedades como; la hepatitis y el SIDA.
  • Enfermedades del movimiento. Se ha observado el beneficio en la reducción de la ataxia y los temblores; en pacientes con esclerosis múltiple y mejoras notables en pacientes con la enfermedad de Huntington y Parkinson.
  • Espasticidad. En muchos ensayos clínicos con cannabis, nabilona y THC, se observó un efecto benéfico en lo relacionado con la espasticidad; causada por la esclerosis múltiple o por lesiones de la médula espinal, al igual que una disminución del dolor, la ataxia, los temblores y la parestesia.
  • Prurito. Los cannabinoides disminuyen el prurito provocado por distintas causas, tanto si se administra por vía tópica como por vía general, uno de los casos es el prurito severo que se genera en las enfermedades hepáticas.
  • Epilepsia. El uso de cannabis en la epilepsia es una de las indicaciones terapéuticas más clásicas; pues los efectos de algunos cannabinoides potencian la actividad anticonvulsionante de la fenitoína y del diacepam.
  • Anorexia. El efecto estimulante del apetito del THC; cuando se administra en forma fraccionada aumenta el apetito y se han obtenido datos satisfactorios en cuanto al aumento de peso en los pacientes tratados.
  • Dolor. Amplios estudios clínicos han probado las propiedades analgésicas de los derivados del cannabis. Son muchas las posibles indicaciones en las que se sugiere su uso: dolor de cabeza, dismenorrea, inflamación crónica intestinal, artritis reumatoidea y neuralgias, entre otras.
  • Síntomas psiquiátricos. Se ha observado mejoría en pacientes con depresión, ansiedad, psicosis esquizofrénica y trastornos del sueño. Los cannabinoides también ayudan en la disminución de síntomas del trastorno de estrés postraumático.

Hasta ahora y a pesar de los beneficios que se han demostrado que tienen los cannabinoides; es necesario destacar los efectos adversos y la parcial efectividad en algunas enfermedades, genera controversia sobre su uso y la autorización de medicamentos con estos principios activos.  

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