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La vulnerabilidad es el sentimiento que se despierta a partir de la muerte de otro y a partir de allí se generan procesos de emociones que, el profesional debe manejar para mantener el equilibrio entre lo personal y lo profesional. Depende de la experiencia individual y de su historia de vida, la gestión que se dé a esta pena.

El profesional de la salud necesita estar preparado para ese momento de la mejor forma posible y así, poder continuar con su labor de ayudar a otros. Ofrecer seguridad y tranquilidad a la familia, sin dejar de reflejar su capacidad profesional de atención y servicio. Mantener una postura asertiva, comprensiva y de entendimiento por el sufrimiento del otro, necesita de una formación y un aprendizaje que forma parte de su responsabilidad como profesional.

Esta tarea ineludible del profesional por empatizar con el dolor y que no termina con la muerte de su paciente, sino que debe trasladarse a sus familiares en el momento de dar la noticia, manteniendo una disposición para acoger y acompañar las reacciones del momento, depende en gran medida del compromiso personal del profesional.

La disposición del profesional para acoger y acompañar supone un costo personal, ante la importante carga emocional que enfrenta. Por lo que se debe mantener una postura de autocuidado y autogestión. Al mismo tiempo, el médico debe brindar un acompañamiento profesional a las personas que están atravesando por el sufrimiento de la pérdida de un ser querido, para lo cual sus conocimientos básicos y sus habilidades para la comunicación, le permitirán cuidar del otro, mientras se protege a sí mismo.

Los centros de formación profesional, incluyen contenidos específicos en relación con la pérdida y el duelo, pero estos conocimientos están forzosamente ligados al interés individual de los profesionales por encontrar los recursos necesarios para adquirir el conocimiento.

Durante el ejercicio de su labor, un profesional de la salud se ve enfrentado a muchos procesos donde debe realizar un acompañamiento en la elaboración de un duelo como mecanismo de defensa y reequilibrio, no sólo frente a la pérdida por muerte, también debe acompañar a su paciente a enfrentar un duelo por causa de una enfermedad degenerativa, un divorcio, la partida del hogar de un hijo, son muchas las situaciones cotidianas que enfrentan a los pacientes a un proceso de duelo y para los que el profesional de la salud debe estar preparado.

[1] http://www.saludpublica.fcm.unc.edu.ar/sites/default/files/RSP08_2_05_art2_carmona.pdf  

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