En diciembre, se afirmó que 1 de cada 8 pacientes en el mundo sufrían de obesidad. Esta tasa de incidencia remarca el problema que esta enfermedad supone para el sector salud. Ya se sabe que la genética juega un rol importante en la probabilidad de desarrollar esta condición. Sin embargo, podría determinar otros elementos. Por ejemplo, cómo se expresa en cada individuo.

Científicos de la Universidad de Uppsala aseguran que la genética dicta en qué partes del cuerpo se concentra la grasa durante la obesidad. El estudio, publicado en Nature Communications, pretende cambiar cómo se da tratamiento a los pacientes. De acuerdo con Mathias Rask-Andersen, coautor líder de la investigación, el efecto es más potente en mujeres.

Genética, una explicación poco explorada en el ámbito

Rask-Andersen asegura que ya se sabían  las diferencias entre hombres y mujeres con obesidad. Sin embargo, afirmó, se suelen atribuir al efecto de hormonas específicas y no a la genética. En su estudio, se observaron a detalle los mecanismos moleculares responsables. A pesar de darse por sentado, explicó, se trata de fenómenos cuyo funcionamiento se desconoce en buena parte.

Se contó con la información de medio millón de participantes. Cada paciente dio muestras de sangre para genotipificarla. Posteriormente, se utilizaron medidas de impedancia con el objetivo de determinar la concentración de grasa. Es decir se aplicaron impulsos eléctricos en los cuerpos de los pacientes para estimar la densidad de adipositos según la resistencia a la corriente.

Asa Johansson, también coautora líder del estudio, afirma que se encontraron varios fenómenos. Particularmente, se vio que la expresión genética parece modificar la matriz extracelular. Dicha estructura es definida a través de la producción de ciertas proteínas. Además, se encontró un fuerte nexo entre la síntesis de estas sustancias y la distribución de grasa. También los expertos observaron que estas características en el genotipo tienen una mayor expresión en mujeres.

Los expertos esperan que esta característica genética defina nuevos fármacos. Johansson y Rask-Andersen creen que se podría modificar la concentración de grasa en el cuerpo. Así, se podría evitar su presencia en zonas de alto riesgo (como el abdomen). Incluso, sería posible colocarla donde los adipositos tienen efectos benéficos (piernas y caderas, en mujeres).

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