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La prevención y el mantenimiento de una buena salud se ha vuelto una condición para las personas de cualquier edad. El aspecto más importante que define su calidad de vida es disponer de buena salud, entendida ésta no sólo como salud física, sino también mental y social.

La actividad física es un factor directamente asociado con una mayor calidad de vida y con niveles más altos de bienestar. Conservar con el paso de los años la salud física tiene mucho que ver con el permanecer activo físicamente. El ejercicio, practicado de forma regular y moderada, tiene un importante papel preventivo, ya que reduce el riesgo de aparición de determinadas enfermedades, como la diabetes, osteoporosis, enfermedades cerebrovasculares, …, y terapéutico, al mejorar la evolución de algunas patologías crónicas, como la artrosis, cardiopatías, hipertensión.

El ejercicio tiene a su vez importantes efectos en nuestra salud mental y en nuestra percepción de bienestar, en particular cuando la practicamos con otras personas, ya que contribuye a nuestra socialización y a evitar el aislamiento y la soledad. También estimula el sistema nervioso, previene la aparición de trastornos de memoria, fomenta la autoestima, mejora nuestro estado emocional, reduce los niveles de estrés y contribuye a prevenir y tratar la depresión, entre otros muchos beneficios. Pero la actividad física te ayudará igualmente a mantener tu independencia y a continuar desempeñando con normalidad las actividades de la vida diaria de forma autónoma.

Los ejercicios de equilibrio mejoran la capacidad del cuerpo para reaccionar con rapidez a los traspiés de todos los días, lo que a su vez ayuda a prevenir las caídas. Al hacer ejercicio, el equilibrio también ayuda a lograr movimientos más eficientes para mejorar el desempeño y prevenir lesiones.

Los sistemas sensoriales del cuerpo contribuyen al buen equilibrio. Los receptores sensoriales y las articulaciones brindan una noción sobre cuál es el lugar que ocupa el cuerpo en el espacio. El sistema neuromuscular sintetiza esta información para brindarle estabilidad a fin de mantener el cuerpo erguido y con el peso distribuido de manera uniforme.

Ejercicios de equilibrio pueden entrenar y fortalecer el sistema neuromuscular y aumentar la estabilidad.  Un programa de actividad física debe incluir:

Ejercicios de resistencia, como caminar, andar en bici, nadar, bailar,… Te proporcionan energía y fortaleza física y te hacen más resistente a la fatiga.

Ejercicios de fuerza, como levantar pequeñas pesas, jugar a la petanca o a los bolos … Te ayudarán a fortalecer los músculos y los huesos y a prevenir las pérdidas óseas.

Ejercicios de equilibrio, como mantenerse sobre un pie, subir escaleras, caminar sobre una línea, caminar juntando los talones o levantarse de la silla sin usar las manos. Te ayudarán a mejorar el equilibrio y la postura.

Ejercicios de flexibilidad, como estiramientos, tai-chi, yoga, bailar, cuidar del jardín o del huerto, ya que mantienen los músculos relajados y las articulaciones en movimiento, ayudándote a moverte con más facilidad y a estar más ágil.[1]

El Ministerio de Salud y Protección Social y la OMS invitan a los colombianos a realizar por lo menos 150 minutos de ejercicio físico a la semana para evitar enfermedades cardiovasculares o diabetes, entre otras. Además, ayuda al personal médico a estar más atentos y a brindar a sus pacientes una mejor atención y a través de su ejemplo invitarlos a llevar una vida más saludable y equilibrada. [1] (CUIDAR DE NOSOTROS, CUIDAR DE NUESTRA SALUD, s.f.)  

 

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