El ENARM es probablemente el examen más complejo al que se puede enfrentar un médico durante su carrera. No sólo requiere una preparación extenuante sino que es responsable de provocar altos niveles de estrés y ansiedad entre los aspirantes. Al final todos lo soportan con el objetivo de convertirse en especialistas.
Por otra parte, cada edición recibe múltiples quejas por aspectos como su estructura, que fomenta la memorización y la nula transparencia para solicitar una revisión. Por lo mismo, para que la prueba sea más “justa” hay algunos cambios que se deberían aplicar.
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5 cambios en el ENARM que se deberían aplicar de inmediato
Con lo anterior en mente, te compartimos algunas propuestas de modificaciones que se deberían implementar en el ENARM para acabar con las quejas históricas del gremio.
Evolución del formato
Actualmente, aunque se usan casos clínicos, gran parte del examen sigue premiando la memorización de datos exactos (ej. porcentajes de unión a proteínas o valores de laboratorio con decimales).
- El cambio: Eliminar el “ruido” de ciencias básicas irrelevantes para la práctica del médico general. El examen debería centrarse en la Pirámide de Miller, evaluando el “saber cómo” (juicio clínico) en lugar de sólo el “saber”.
- Justicia: Esto nivela el campo para quienes vienen de universidades con enfoques prácticos frente a quienes solo entrenaron para memorizar bancos de preguntas.
Transparencia en el algoritmo de calificación
Uno de los puntos más polémicos del ENARM es el uso de múltiples versiones del examen (hasta 6 versiones en diferentes días).
Publicar de forma abierta la metodología de equiparación estadística (como el equating usado en el USMLE de Estados Unidos). Esto garantiza que, si a un sustentante le tocó un examen más difícil que a otro, los puntajes finales sean comparables de forma justa.
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Integración de un componente de habilidades prácticas
El ENARM es 100% teórico, pero la medicina no lo es.
Implementar una segunda fase de Examen Clínico Objetivo Estructurado (ECOE) para los aspirantes con los mejores puntajes teóricos. En este, se evaluarían habilidades de comunicación, exploración física y ética mediante estaciones con pacientes estandarizados.
Lo anterior permitiría que médicos con gran vocación y habilidades humanas pero que quizá no son “máquinas de resolver exámenes” tengan una oportunidad de destacar.
Ponderación de antecedentes y Servicio Social
Actualmente, el puntaje del examen lo es casi todo, salvo que en 2019 se agregó la posibilidad de obtener un punto extra por hacer el Servicio Social en zonas marginadas.
El cambio: Crear un puntaje integral que incluya:
- Promedio de carrera: Para valorar la constancia de 6-7 años.
- Investigación y publicaciones: Para fomentar la ciencia.
- Servicio Social: Escalar los puntos extra según la vulnerabilidad y la distancia de la comunidad atendida.
Lo anterior reconocería el esfuerzo histórico del médico y no solo su desempeño en un sólo día de 6 horas de estrés.
Mejora en el proceso de selección de especialidad
El sistema de “filas virtuales” y elección de hasta tres opciones ha generado confusión.
- El cambio: Un sistema de Match automatizado como en Estados Unidos o Canadá. El aspirante jerarquiza sus opciones de especialidad y hospital, y el sistema cruza los datos con los resultados del examen y las plazas disponibles.
- Con esto se evitaría que los médicos elijan “lo que queda” por miedo a quedarse fuera, asegurando que cada quien termine en la especialidad para la que realmente tiene vocación.
