Más allá de la preparación para el Examen Nacional de Aspirantes a Residencias Médicas (ENARM), algo muy importante es conocer la manera correcta para responder los casos clínicos. Todos son de opción múltiple y algunas veces dentro de la redacción de la pregunta están las claves para identificar la alternativa correcta.
En el caso de los médicos generales que desean cursar una especialidad sólo hay un camino disponible. Es obligatorio presentar y aprobar esta prueba organizada por la Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud (CIFRHS) para obtener una plaza y poder continuar con la formación profesional.
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ENARM, ¿cuántos casos clínicos tiene?
Una vez aclarado el punto anterior ahora es momento de hablar acerca de las características del examen. La versión actual está conformada por 280 preguntas de opción múltiple distribuidas en formato de casos clínicos.
De manera adicional, se elaboran 6 versiones diferentes de la prueba. El objetivo es evitar actividades ilícitas y que los aspirantes se copien entre sí.
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Metodología para responder los casos clínicos del ENARM
Para responder con éxito los casos clínicos del ENARM no basta con tener los suficientes conocimientos en Medicina. También se requiere una metodología de lectura crítica y descarte sistémico. Para tener mayores probabilidades de éxito puedes seguir cualquiera de las siguientes estrategias.
El método de la “lectura inversa”
Antes de leer el texto largo del caso primero revisa la pregunta y las opciones de respuesta.
- ¿Por qué? Te permite buscar datos específicos (como la edad o un síntoma clave) y evita que te pierdas en “distractores” (datos irrelevantes que se ponen a propósito).
- Identifica la intención: ¿Te piden el diagnóstico más probable, el “estándar de oro” o el tratamiento de primera línea?
Identificación de pivotes clínicos
Al leer el caso, subraya mentalmente los datos que definen el rumbo del diagnóstico.
- Ficha de identificación: Edad y género (ej. varón de 60 años = riesgo cardiovascular/próstata; mujer joven = autoinmunidad).
- Antecedentes: Factores de riesgo (diabetes, tabaquismo, cirugías previas).
- Temporalidad: ¿Es agudo (horas/días), subagudo o crónico (meses)? Esto descarta el 50% de las opciones.
- Signos patognomónicos: Busca palabras clave (ej. “cristales en forma de aguja” para gota, “imagen en grano de café” para vólvulo).
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La regla de las Guías de Práctica Clínica (GPC)
Este es el punto donde más aspirantes fallan. El ENARM no se responde según la experiencia clínica en el hospital, sino según la GPC mexicana vigente.
- Diagnóstico de elección vs. Definitivo: Si preguntan “estudio inicial”, suele ser el más barato o accesible (ej. ultrasonido). Si preguntan “estudio confirmatorio”, suele ser el más complejo o invasivo (ej. biopsia o TAC).
- Tratamiento: Siempre elige el que marca la GPC como “primera línea”, aunque en tu hospital utilicen otro fármaco por disponibilidad.
Técnica de descarte
Si no estás seguro de la respuesta, analiza las opciones.
- Opciones opuestas: Si dos opciones son contrarias (ej. A: Hipotiroidismo, B: Hipertiroidismo), es muy probable que una de las dos sea la correcta.
- Opciones similares: Si dos respuestas significan casi lo mismo, descarta ambas; no puede haber dos respuestas correctas.
- La “cebra” vs. el “caballo”: Siempre piensa en lo más frecuente. El ENARM evalúa medicina general, no casos extremadamente raros. “Si escuchas galopar, piensa en caballos, no en cebras”.
Prepararse para el ENARM obliga al médico general a realizar una revisión integral de la medicina que rara vez se repite en la vida profesional. Es el momento en que los conocimientos fragmentados de la carrera se fusionan en un todo coherente.
Esta preparación estructura la mente del médico, permitiéndole entender no sólo cómo tratar una patología, sino por qué se elige una ruta sobre otra bajo los estándares internacionales y nacionales de calidad.
