Enfermedades infecciosas presentes en el país y estrategias de prevención

Las enfermedades infecciosas continúan siendo un desafío para la salud pública en México. A pesar de los avances en vacunación y control sanitario, ciertas infecciones siguen afectando a millones de personas cada año, especialmente en comunidades con acceso limitado a servicios de salud o condiciones de higiene deficientes.

Entre las enfermedades más comunes se encuentran el dengue, la influenza, el sarampión, la tuberculosis y el COVID-19. El dengue, transmitido por mosquitos Aedes aegypti, se concentra en zonas cálidas y húmedas y puede causar fiebre alta, dolor muscular intenso y complicaciones graves si no se atiende a tiempo. La influenza, por su parte, afecta principalmente en temporada invernal y puede derivar en neumonía o descompensación en personas con enfermedades crónicas.

El sarampión es una de las enfermedades infecciosas que ha presentado recientes brotes

El sarampión, aunque controlado históricamente mediante vacunación, ha presentado brotes recientes debido a la disminución en la cobertura vacunal y la desinformación. La tuberculosis y otras infecciones respiratorias siguen siendo relevantes, especialmente en comunidades con hacinamiento o acceso limitado a atención médica. Por último, el COVID-19 ha demostrado la vulnerabilidad del país ante nuevos patógenos y la importancia de medidas preventivas sostenidas.

Para prevenir estas enfermedades, la vacunación es la estrategia más eficaz. Mantener al día el esquema de inmunización de niños y adultos protege no solo a quienes reciben la vacuna, sino también a la comunidad, al generar inmunidad colectiva. Programas nacionales como el de vacunación contra influenza estacional y COVID-19 han sido cruciales para reducir la incidencia y gravedad de estas enfermedades.

Se debe informar a la población

Además, las medidas de higiene básica son esenciales. Lavarse las manos regularmente, cubrirse al toser o estornudar, evitar el contacto con personas enfermas y mantener limpias las superficies ayuda a reducir la transmisión de virus y bacterias. En el caso del dengue, eliminar criaderos de mosquitos en el hogar y usar repelentes o mosquiteros es vital.

La educación en salud también juega un papel clave. Informar a la población sobre síntomas, medidas preventivas y cuándo acudir a un centro de salud permite una respuesta temprana y disminuye complicaciones. Asimismo, fortalecer la vigilancia epidemiológica y los sistemas de salud facilita detectar brotes rápidamente y actuar de manera coordinada.

En conclusión, las enfermedades infecciosas siguen siendo un reto en México, pero con vacunación, higiene, educación y vigilancia sanitaria, es posible reducir su impacto y proteger la salud de toda la población.