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El agitado mundo moderno, el bajo costo, la facilidad para consumirlas y su atractivo, incitan el consumo de comida rápida, pero con malas consecuencias para el organismo. La ingesta reiterada de comida rápida provoca molestias menores como lo son el estreñimiento y los gases, pero también enfermedades graves como la obesidad y con ella otras patologías que son consecuencia de ésta: hipertensión arterial, diabetes, aterosclerosis, patologías renales, enfermedades cerebrovasculares, hígado graso, cáncer. Y en el largo plazo puede inducir a las personas a problemas de depresión, memoria y aprendizaje. Y por lo escaso de sus nutrientes fatiga y debilidad.

Una sola comida rápida, puede contener el total de calorías diarias que el cuerpo necesita, además de un excesivo aporte de azúcares y grasas saturadas que pueden ser causantes de muchas enfermedades.

Es mucha la variedad de productos incluidos en el concepto de comida rápida, pero la más común es una alimentación rica en grasas, sobre todo de origen animal. Y es sabido que la grasa tiene un aporte calórico más alto que las proteínas y los hidratos de carbono.

Las comidas rápidas pueden causar en el organismo una serie de desequilibrios que conducen a enfermedades como:[1]

  • Dislipidemia
  • Diabetes de tipo 2
  • Enfermedades del corazón
  • Daño hepático
  • Problemas respiratorios
  • Apnea del sueño
  • Artritis
  • Síndrome de Ovario Poliquístico
  • Accidentes cerebrovasculares

La comida rápida es muy consumida, en la actualidad, gracias a sus intensos sabores, su facilidad para adquirirla y la palatabilidad, a pesar de sus características nutricionales esta es la comida que más se vende en los centros educativos, restaurantes y tiendas, siendo elegida por los menores que se ven cada vez más atraídos por este tipo de comida que, gracias a sus componentes que estimulan el apetito y la sed, es cada vez más apetecida.

Es necesario llamar la atención, informar y sensibilizar al público en general sobre los peligros que conlleva el consumo de comida chatarra en contraposición con los beneficios de una alimentación nutritiva y saludable.

La alimentación es un derecho humano fundamental, esencial para el desarrollo social y económico de una persona. Una buena alimentación contribuye a mejorar la eficiencia en las acciones del desarrollo personal, brinda mayor capacidad de aprendizaje, puede disminuir gastos en lo relacionado con el cuidado de la salud, aumenta la productividad, entre otros muchos beneficios. La salud es la base del desarrollo humano y tiene relación directa con la salud, la educación, la pobreza, el género, la demografía, y por lo tanto no debe basarse en una alimentación deficiente.[2]

La alimentación no solo repercute en el estado físico, también influye en el estado psicológico de las personas. Así pues, que lo que comemos también influye mucho en el estado de ánimo. El consumo de comida chatarra se relaciona directamente con la aparición de estados depresivos, con trastornos de ansiedad y con adicciones. Además, puede relacionarse con conductas impulsivas. Todas, consecuencias negativas para los aspectos de la vida de las personas.

[1] https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight

[2] https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/healthy-diet  

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