La artrosis va más allá de ser simplemente un dolor de huesos asociado a la edad. En realidad es una enfermedad degenerativa que redefine la relación de una persona con su propio cuerpo. A la fecha no existe una cura definitiva; sin embargo, el avance de la ciencia y la tecnología hace creer que muy pronto se podrá lograr una.
A nivel mundial se ha convertido en una de las condiciones de salud más extendidas. Para comprender su impacto, el Global Burden of Disease Study menciona que actualmente hay entre 595 y 600 millones de personas con este padecimiento en el planeta.
Para profundizar en el tema el Dr. Luis Montel, quien es egresado del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba y tiene un Doctorado en Medicina del Deporte por la Universidad Complutense de Madrid, habló acerca de los avances más recientes que se han logrado.
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¿En qué consiste la artrosis?
La artrosis es una de las enfermedades más comunes al envejecer. Muchos la describen como “desgaste”, pero en realidad es algo más complejo: la articulación se inflama, duele, se vuelve rígida y poco a poco el cartílago empieza a desaparecer.
Durante años, los médicos sabían qué pasaba, pero no por qué el cuerpo empezaba a destruir su propio cartílago. Ahora, un descubrimiento científico podría cambiar el futuro de esta enfermedad.
La artrosis no es sólo desgaste: es una inflamación que se descontrola. Dentro de nuestras articulaciones hay células que se encargan de defendernos. Cuando todo va bien, ayudan a reparar pequeños daños, pero, en la artrosis, estas células se “confunden” y empiezan a liberar sustancias inflamatorias que dañan la articulación en lugar de protegerla.
Por eso aparecen dolores, rigidez, inflamación y pérdida de movilidad. Con el tiempo, el cartílago se va gastando hasta desaparecer.
¿Cómo van los avances para desarrollar una cura?
Investigadores de la Universidad de Stanford descubrieron que en las articulaciones con artrosis se acumula una proteína llamada 15‑PGDH. Esta actúa como un “interruptor” que aumenta la inflamación, impide que el cartílago se repare y acelera la destrucción de la articulación.
Es decir, es una de las responsables de que la artrosis avance. Lo sorprendente es que bloquearla hace que el cartílago vuelva a crecer. El equipo probó un medicamento experimental que bloquea la 15‑PGDH y el cartílago se regeneró en ratones con artrosis.
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¿Se podrá utilizar en humanos?
Lo más impresionante es que también funcionó en cartílagos humanos obtenidos de pacientes operados de rodilla. Esto no es solo frenar la enfermedad. Es revertirla. ¿Significa que ya existe la cura? Todavía no. Faltan estudios en personas, pruebas de seguridad y tiempo para confirmar los resultados.
Pero, por primera vez, la ciencia ha encontrado el “botón” que inicia la destrucción, y una forma de apagarlo. Si los ensayos en humanos funcionan, podríamos tener en el futuro tratamientos que regeneren el cartílago, menos cirugías y prótesis, y más movilidad y calidad de vida. Es un paso enorme hacia un futuro sin artrosis.
