¿Alguna vez te has preguntado qué es lo primero que pasa por la mente de quien recibe el diagnóstico de Esclerosis Múltiple, enfermedad autoinmune considerada como una de las principales causas de discapacidad no traumática en jóvenes adultos en México?

Dudas, sentimiento de soledad, miedo e incertidumbre, son sólo algunas de las emociones que enfrenta un paciente que vive con Esclerosis Múltiple al conocer su condición debido a que es un padecimiento neurológico de origen inmunológico que causa inflamación, por lo que se pierde mielina, una proteína que recubre los axones o uniones entre las neuronas.

Por su parte, la Dra. Brenda Bertado, Coordinadora de la Clínica de Enfermedades Desmielinizantes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Siglo XXI, señaló algunos de los primeros síntomas que caracterizan a esta enfermedad.

Problemas para hablar, visión borrosa, dificultad para percibir los colores; problemas al caminar y pérdida del equilibro; falta de sensibilidad en las piernas o en los brazos; hormigueo en las manos; debilidad de brazos o piernas, fatiga importante; son algunas de las manifestaciones que los pacientes han externado antes de ser diagnosticados.

En México se estima que hay alrededor de 20 mil pacientes y las entidades que probablemente tienen mayor prevalencia son: Chihuahua, Nuevo León y Ciudad de México.

Enfermedad de complejo diagnóstico

Por otra parte, hasta el momento no se sabe la causa exacta de la Esclerosis Múltiple aunque se ha determinado que es una enfermedad multifactorial con factores de riesgo para su desarrollo y cuyos síntomas pueden manifestarse de forma variada con episodios de recaídas y remisiones impredecibles. Por lo tanto, suele confundirse con otros padecimientos, lo cual retrasa el tiempo de diagnóstico y el inicio de tratamiento.

En este sentido, la mayoría de los pacientes ven limitado su desenvolvimiento social al encontrar barreras que les impiden formar parte activa y desarrollarse productivamente en sociedad. Por una parte, deben enfrentar el rechazo de quienes, al desconocer los síntomas, los confunden, e incluso, pueden considerar que un paciente que camina por la calle y se balancea por su dificultad para hacerlo, o que habla pausadamente, se encuentra en estado de ebriedad.

Y por otro lado, quienes viven con Esclerosis Múltiple también deben soportar la falta de accesos en las vías públicas y al transporte, la omisión de rampas y barandales hace aún más difícil sus traslados y el desarrollo de sus actividades diarias.

Los estragos en la salud que puede generar la detección tardía y no contar con el tratamiento adecuado, han hecho de ésta una enfermedad estigmatizada y rodeada de mitos, como pensar que quien vive con ella es una persona improductiva, o que su deterioro será imparable hasta provocar la muerte, entre muchos otros.