De todos los productos que contiene un cigarro, la nicotina es el más importante. A pesar de tener múltiples contaminantes, esta sustancia provoca el efecto adictivo. De hecho, en un intento por reducir el tabaquismo, algunas autoridades han regulado su dosis comercial. Para los pacientes que desean terminar con este hábito, se les pueden recetar fármacos que faciliten la transición.

A su vez, estos fármacos contienen dosis recomendadas de nicotina. Sin embargo, forzar a los pacientes a consumir una cantidad determinada del químico podría ser contraproducente. Así lo afirma un estudio liderado por la Universidad de Queen Mary en Londres. De acuerdo con los expertos, las terapias para dejar de fumar serían más eficaces con un enfoque personalizado.

Parches de nicotina adecuados a la tolerancia del paciente

Se publicaron los resultados del estudio en la revista Addiction. Dunja Przulj, autor líder de la investigación, comentó que los hallazgos se obtuvieron con una muestra de 50 pacientes. Su hipótesis era que los pacientes fumadores tenían mayor resistencia a la sustancia. Por lo tanto, las dosis recomendadas en las Terapias de Reemplazo de Nicotina (NRT) eran demasiado bajas.

Cuando fuman, los pacientes deciden su dosis de ingesta de nicotina. Pero cuando tratan de dejar el hábito, los niveles son dictados por las recomendaciones terapéuticas. Estos volúmenes podrían ser demasiado bajos para algunos individuos. Esto a su vez incrementa la probabilidad que regresen al cigarro. Esta podría ser la razón de por qué los tratamientos tienen éxito limitado.

En su estudio, Przulj y su equipo colocaron primero parches diarios de 21 gramos de nicotina a cada participante. Cada semana se incrementaba uno, hasta que el paciente lo rechazara o se presentaran efectos secundarios. Al llegar su fecha de dejar de fumar, se les quitaba uno por semana hasta llegar a la dosis inicial de 21 gramos diarios. 9 de cada 10 personas llegaron a 3 parches.

Además, el 82 por ciento de los pacientes logró dejar de fumar por 4 semanas. Ninguno de ellos experimentó síndrome de abstinencia. Conforme aumentaban los parches, los participantes afirmaron que sus ganas de fumar se redujeron. Más importante aún, solo 6 individuos se salieron de la terapia de nicotina, ninguno por el método. De acuerdo con los expertos, este método podría ayudar a mejorar los tratamientos NRT. Sin embargo, no se contó con grupo placebo.