Uno de los sistemas más poderosos del organismo humano es el inmune. Es la herramienta más efectiva para prevenir enfermedades víricas como el sarampión. Su potencia es tal, que en ocasiones incluso actúa contra su mismo entorno. Ejemplos perfectos de estos casos son los pacientes con asma o alergias. Estos mecanismos dañinos podrían ser, también, la respuesta al cáncer.

Científicos de la Universidad de  Tel-Aviv han encontrado un uso alternativo para los eosinófilos. Estas células blancas son la raíz de múltiples alergias modernas y el asma crónico. Pero un estudio, publicado en Cancer Immunology Research, probó que pueden destruir tumores. Al menos, las células malignas características del cáncer de colon.

Ariel Munitz, coautor, apunta que los hallazgos se basan en muestras de 275 personas. Todos los participantes estaban en diferentes etapas del cáncer de colon. Se decidió observar primero los tumores en esta región pues es la más cercana al aparato digestivo. Es justo en este sistema que se encuentra la mayor reserva de eosinófilos del cuerpo. Se encontró una clara correlación inversa entre el número de células blancas en el tejido y la severidad de la enfermedad.

Los eosinófilos secretan poderosas proteínas destructivas. Antes podrían haber tenido un rol para combatir parásitos. Pero ahora que la mayor parte de la gente disfruta de buena higiene, ya no hay patógenos que combatir. Hoy en día son agentes destructivos, que causan alergias y asma. Razonamos que, si pueden eliminar microbios malignos externos, podrían actuar frente al cáncer […]. El ambiente cancerígeno atrae las células, que infiltran y destruyen el tejido enfermo.

Células blancas, el agente de destrucción perfecto contra el cáncer

Sus observaciones fueron contrastadas con un modelo animal. En ratones con cáncer de colon, los eosinófilos tenían una potente actividad antitumoral. De hecho, parecían capaces de matar directamente a los tejidos enfermos. Además, si son estimulados con la proteína IFN-gamma, su respuesta se vuelve todavía más agresiva. Incluso, parecen ser más poderosos que las células T.

Munitz señala que este descubrimiento podría potenciar el campo de la inmunoterapia. En un futuro, apuntó, se podrían utilizar eosinófilos para combatir directamente a los tumores. Incluso mencionó la posibilidad de usarlos en combinación con células T citotóxicas. Espera que los hallazgos de su equipo sirvan para el desarrollo de nuevas oportunidades farmacéuticas.

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