Innovación. Este concepto es muy valorado en prácticamente todas las industrias. Sin embargo, fuera de la tecnología de salud, es casi inexistente dentro del sector salud. Esto se debe a que no muchos líderes médicos valoran y fomentan la iniciativa de su equipo. Cuando se incentiva este valor, tus colaboradores están más motivados a emprender proyectos y mejorar la atención. ¿Tú sabes cómo puedes inculcar este valor dentro de tu organización?

Monitorea y minimiza la necesidad de dar permiso

El contrario de la iniciativa es consultar siempre con el jefe. Si antes de actuar tus colaboradores siempre consultan contigo, no estás realmente liderando. Eres un cuello de botella para las actividades de la organización. Establece sistemas y procesos para evitar que supervises cada movimiento.

Vigila tus reacciones hacia la gente que no tiene tu permiso

Todos cometemos errores, incluso los mejores profesionales de la salud. Es posible que, si un colaborador toma la iniciativa, el resultado no sea el óptimo. Si es el caso, asegúrate de celebrar el acercamiento proactivo que muestra tu equipo, sin restar importancia a la equivocación.

Reafirma el aprendizaje de la iniciativa

Incluso si tu retroalimentación es positiva con la proactividad, las personas sienten aversión a los errores. Así pues debes cimentar en la organización que, aun si un proyecto de un colaborador resultó en desastre, los más importante son las lecciones que pueden sacarse de la experiencia.

Señala claramente los límites

Hay una razón por la que en el sector médico existe tan poca iniciativa. El trato con los pacientes debe ser delicado para evitar negligencias y denuncias. Pero hay muchas actividades donde existe espacio para la experimentación. Establece qué elementos están dentro (y fuera) de esta regla.

Fomenta activamente la iniciativa

Tus colaboradores no empezarán de un día para otro a proponer proyectos e ideas. Tú debes ser quien fomente estas actividades mediante tu actitud y discurso. Si alguien emprende un proyecto por su cuenta, aplaude públicamente su proactividad. De esta forma, marcarás la línea a seguir.

Establece un sistema de reportes

La mejor forma de mantener la iniciativa bajo control es a través de la retroalimentación. Pide a tus colaboradores que hagan documentos donde detallen resultados y esfuerzos de cada proyecto. Así, podrás monitorear el progreso de tu personal sin intervenir inmediatamente. Asimismo es crucial que tengas un buen flujo de comunicación, para que sepan cómo encaminar sus esfuerzos.