Guía para padres sobre enfermedades transmitidas por mosquitos en niños (dengue, zika y chikungunya)

Las enfermedades transmitidas por mosquitos representan un riesgo importante para la salud infantil, especialmente en regiones tropicales y subtropicales. En México y otros países de América Latina, padecimientos como el dengue, el zika y el chikungunya son motivo de preocupación, sobre todo en temporadas de lluvia y calor. Contar con información clara permite a madres y padres actuar de forma preventiva y oportuna.

El dengue es unas de las enfermedades transmitidas por mosquitos

El dengue es una infección viral que puede causar fiebre alta repentina, dolor de cabeza intenso, dolor detrás de los ojos, malestar muscular y sarpullido. En algunos casos puede evolucionar a formas graves, por lo que es fundamental vigilar signos de alarma como dolor abdominal persistente, vómitos frecuentes, sangrado o somnolencia excesiva. Ante cualquier sospecha, se debe acudir al médico y evitar la automedicación, especialmente con antiinflamatorios no recomendados.

El zika suele presentar síntomas más leves, como fiebre baja, conjuntivitis, dolor en articulaciones y erupciones en la piel. Aunque en niños generalmente cursa de manera leve, es importante consultar al profesional de salud para un diagnóstico adecuado y seguimiento.

El chikungunya, por su parte, se caracteriza por fiebre alta y dolor intenso en articulaciones, que puede limitar el movimiento del niño durante varios días o semanas. Aunque rara vez es mortal, puede generar molestias importantes que requieren atención médica y reposo.

Prevenir es la herramienta más efectiva

La prevención es la herramienta más efectiva. Los mosquitos que transmiten estas enfermedades suelen reproducirse en agua estancada. Por ello, es clave eliminar recipientes que acumulen agua en patios y azoteas, tapar tinacos, limpiar desagües y cambiar con frecuencia el agua de floreros y bebederos. El uso de repelente adecuado para la edad del niño, ropa de manga larga en horarios de mayor actividad del mosquito (mañana y atardecer) y la instalación de mosquiteros también ayudan a reducir el riesgo.

Además, es importante enseñar a los niños hábitos de prevención, como no jugar cerca de charcos o depósitos de agua sucia. En zonas con alta incidencia, seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias es fundamental.

Informarse, prevenir y actuar con rapidez ante los síntomas permite proteger mejor a los niños. La vigilancia constante y las medidas sencillas en el hogar pueden marcar la diferencia frente a estas enfermedades.