De manera tradicional, cuando una personal presenta un problema de salud, lo ideal es acudir de inmediato con un médico. Aunque puede parecer algo lógico, cada vez menos mexicanos lo hacen y en su lugar han optado por la automedicación. Es claro que se trata de una de las prácticas más dañinas que existen, aunque por desgracia cada vez es más frecuente.

En ese sentido, de acuerdo con la Federación Farmacéutica Internacional, hasta el 2016 se estimaba que 8 de cada 10 mexicanos habían recurrido a la automedicación en algún momento. Es por eso que el consumo de medicamentos por iniciativa propia, sin receta o supervisión médica cada vez es mayor.

Los factores que la propician

Acerca de los motivos existen varios, los cuales van desde la comodidad hasta el supuesto ahorro de tiempo y dinero. A raíz de la saturación que presentan las unidades de salud pública, muchas personan prefieren evitar las filas y acuden directamente a las farmacias.

De igual manera, dentro de los pacientes existe la creencia errónea de que los medicamentos funcionan por igual para todas las personas y en todos los casos. Lo anterior ha sido fomentado principalmente por los anuncios publicitarios.

Finalmente, se debe considerar la facilidad con la que se puede comprar medicamentos tanto en farmacias como en la mayoría de los expendios. Si bien, en el caso de los antibióticos es necesario contar con una receta médica, para el resto no existe restricción.

En conjunto, los afectados no sólo son los pacientes que se automedican sino toda la población. La práctica ha sido una de las responsables de la resistencia bacteriana, que cada vez es mayor y más peligrosa.

Es por todo lo anterior que, aunque suene repetitivo, siempre será necesario que hables con tus pacientes y les hagas ver el peligro al que se exponen por automedicarse.