La pandemia por Covid-19 se encuentra en uno de sus momentos más complicadas. Desde semanas atrás la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha lanzado una fuerte advertencia. A partir de las estadísticas diarias se ha detectado que el ritmo de contagios se ha acelerado en gran parte del mundo. De hecho, países que ya habían logrado cierto control como China, Australia y España han registrado rebrotes. Como consecuencia, en varias ciudades se ha tenido que volver a imponer el confinamiento.

Virus podría nunca desaparecer

Con lo anterior en mente, ahora la OMS expuso algo todavía más preocupante. Señaló que es muy poco probable que esta nueva cepa de coronavirus pueda desaparecer durante los próximos meses. Inclusive, aunque se diseñe la primera vacuna, será muy complicado poder aplicarla de inmediato a toda la población mundial.

A su vez, se indicó que el panorama más alarmante es América porque contiene más de la mitad de los casos en activo. Por lo tanto, se mantiene como el epicentro de la pandemia y será el espacio en el que tardará más tiempo alcanzar un control real.

Reforzar medidas de protección

Por su parte, el director de emergencias de la OMS, Michael Ryan, recalcó que se requiere de un compromiso total de los gobiernos y la población en general. En primer lugar es necesario diseñar nuevas estrategias para proteger a los habitantes. Mientras que las personas deben evitar los lugares concurridos y siempre portar cubrebocas, el lavado constante de manos y practicar la distancia social.

Tenemos que aprender a convivir con este virus. Esperar que lo erradicaremos o eliminaremos en los próximos meses no es realista. Y creer que tendremos una vacuna perfecta a la que todos tendremos acceso tampoco es realista. La historia de las vacunas muestra que podemos y desarrollaremos una vacuna. La pregunta sigue siendo cómo de efectiva será. Y lo que es más importante y preocupante quién tendrá acceso a esa vacuna.

De igual forma, la pandemia también ha derivado en otros problemas relacionados con la salud que ahora se han agudizado. América Latina es la región del mundo donde la inseguridad alimentaria está aumentando con más rapidez, según un nuevo informe de varias agencias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El porcentaje de personas que no tienen garantizada la alimentación ha pasado del 22.9 por ciento en 2014, al 31.7 por ciento en 2019. Mientras que una evaluación preliminar sugiere que la pandemia de Covid-19 puede hacer que entre 83 y 132 millones de personas más estén subalimentadas en el mundo en 2020, en función del crecimiento económico.