Tener personal de salud cansado, hambriento, maltratado y con síntomas de burnout no es bueno para nadie. No es justo para los médicos y tampoco es justo para los pacientes. No existe evidencia científica de que se formen mejores médicos con abusos y largas jornadas de trabajo, pero si existen datos claros de que dichas jornadas producen daños tanto en el personal de salud como en los pacientes.

Diversos estudios han demostrado reiteradamente que la deprivación o falta de sueño tiene consecuencias importantes: disminución de la expectativa de vida, aumento de obesidad, síndrome metabólico, disminución en las habilidades cognitivas, aumento de síntomas psicológicos, etcétera.

En el caso de las jornadas prolongadas de los médicos residentes, la evidencia científica es clara; la falta de sueño tiene consecuencias graves; por ejemplo, en un estudio (NEJM 2004; 351:1838-1848) se concluyó que los residentes de primer año con jornadas de 24 o más horas tuvieron 22% más errores, 20.8% más errores médicos serios y presentaron 5.6 más veces errores graves en el diagnóstico. En otros estudios se ha concluido que la deprivación de sueño y las jornadas prolongadas aumenta la mortalidad hospitalaria, disminuye la calidad de vida de los médicos, aumenta la presentación de diversos efectos como disminución en las habilidades cognitivas, psicomotoras, así como aumento de la irritabilidad y otros síntomas psicológicos.

A pesar de los avances, sigue sin resolverse el punto central ¿Cuál es la jornada ideal de un médico residente? ¿En dónde se encuentra el balance perfecto entre aprendizaje y seguridad del paciente? Estas respuestas son complicadas, pero, si algo debemos de reconocer es que, en nuestro país, no se ha hecho nada por incluir la evidencia científica en la ley y limitar la duración de las jornadas de los médicos residentes. El trabajo explotado de los médicos residentes, en nuestro país, sirve para cubrir las carencias de personal. No tiene una finalidad educativa o de servicio. No existe un esfuerzo por tomar en cuenta la evidencia científica para modular el trabajo de los residentes porque el sistema se basa en su explotación, recortar su jornada laboral no empeoraría su preparación, pero obligaría a las instituciones a contratar personal. Es importante mencionar esto, porque, por ejemplo, en España, en el decreto real 1146/2006, se estable que: “la función de los MIR (médicos residentes) no es satisfacer la asistencia sanitaria de los centros hospitalarios, la cual debe de ser cubierta por los médicos de la plantilla. Su función es la de complementar su educación con un periodo de práctica profesional.” En México, el médico residente es explotado y se ignora la evidencia científica con relación a su jornada laboral.

¿Qué dice la ley en México?

El médico residente es un trabajador. Tanto la Ley Federal del Trabajo (Art.353-A a 353-I) como la SCJN (CT 308/2016) lo confirman. Resulta increíble que algunas personas sigan dudando del carácter de trabajador del médico residente cuando este es reconocido por una ley federal y una contradicción de tesis de la SCJN —ambas de observancia obligatoria en todo el país—.

En la Ley Federal del Trabajo (LFT) no se menciona la duración de la jornada laboral de los médicos residentes, pero el simple hecho de que a los residentes se les reconozca como trabajadores los hace sujetos protegidos por los derechos laborales.

En nuestro país, la duración de la jornada de trabajo del médico residente se encuentra en la NOM-001-SSA3-2012. Se establece un máximo de horas de trabajo a la semana, pero el esquema que plantea es de más de 80 horas a la semana con turnos de 32 x 16 horas. Esta norma se publicó en 2012, siendo que, para 2008, la Academia Nacional de Medicina en EE. UU. recomendaba que los residentes de primer año no deberían de trabajar más de 16 horas sin dormir, basando su decisión en la evidencia científica a la fecha.

La NOM previa era de 1994 y, como podremos ver en la siguiente tabla, quienes redactaron la NOM de 2012 no tomaron en cuenta la evidencia científica.

Resulta increíble que de la NOM de 1994 a la 2012 no exista ningún cambio con relación a la jornada de los residentes, siendo que el interés mundial por la jornada de los residentes inició en la década de 1980. Recordemos que la NOM no la redactan los diputados o senadores, sino un supuesto grupo de expertos.

En EE. UU. las cosas son diferentes, el consejo encargado de regular la jornada laboral (ACGME) ha realizado diversos cambios de acuerdo con la evidencia que ha sido publicada.

En Europa, la jornada laboral se encuentra aún más acotada, como ejemplo, veamos el caso de España:

Si comparamos los cambios en EE. UU. y México, vemos que, en nuestro país, a pesar de la abundante literatura científica que se generó desde la década de 1980, no se tomó ninguna medida y no existió cambio alguno entre la NOM de 1994 y la 2012. Parece que al redactar la NOM del 2012 los expertos no quisieron ver este problema o la ignoraron debido a que la jornada de los médicos residentes en México no se establece con criterios científicos, sino por la necesidad de mano de obra explotada del Sistema Nacional de Salud.

Por último ¿De qué sirven las leyes si no las vamos a cumplir?

Para terminar esta columna tenemos que hablar de la realidad en el país. Ya vimos que la legislación es completamente ajena a la evidencia científica y parece obedecer a otros intereses más allá de la enseñanza de la medicina y el cuidado de los pacientes, pero ¿De qué sirve que cambie la norma si no la vamos a obedecer? En el Sistema de Salud Nacional, además de existir una legislación obsoleta, en la práctica, dicha legislación no se respeta. ¿Cuántos de ustedes pasan más de 32 horas en el hospital? ¿Cuántos son castigados con guardias adicionales? ¿Cuántos no pueden siquiera vivir fuera de su hospital? ¿A cuántos de ustedes no se les cumple la ley y no se respetan sus derechos?

Por desgracia en nuestro país tenemos un problema doble: La NOM del 2012 no toma en cuenta la evidencia científica y, además, no existe voluntad para aplicar la ley y sancionar a los hospitales que abusen de sus residentes.

Conclusión

El problema de la jornada laboral de los médicos residentes es complejo. En primer lugar, el autoritarismo dentro del sistema de salud evita que se pongan las necesidades del personal y de los usuarios antes que las necesidades de las autoridades. En segundo lugar, no importa que tengamos las mejores o peores leyes, si no existe la voluntad de la autoridad para hacerlas cumplir. Tercero, con respecto a la jornada de los residentes, la NOM respectiva no toma en consideración la evidencia científica. Cuarto, el gremio médico parece capaz de soportar todo sin levantar la voz.

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Mauricio Sarmiento tiene un despacho jurídico en el que se ofrece asesoría a médicos o personal de salud en temas de derecho médico y responsabilidad civil. Escritor de En la Residencia Médica.