Influenza y vacunas en médicos… perspectiva de un especialista

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Una de las grandes protagonistas de la temporada invernal es la influenza, pues cada año cerca del 10 por ciento de los mexicanos presenta esta infección según lo referido por el pediatra inmunólogo Francisco Javier Espinoza Rosales, Jefe de la Unidad de Inmunología Clínica y Alergia en el Instituto Nacional de Pediatría (INP) con quien hablamos del impacto de la enfermedad entre los profesionales de la salud y la promoción de la inmunización frente a padres antivacunas.

¿Cómo impacta la influenza a los profesionales de la salud en México?
En realidad, es causa importante de ausencia entre médicos y enfermeras porque estamos en contacto diario con los pacientes; esto hace que te estornuden, te tosan, y entonces tenemos el reto con los virus más frecuentemente que una persona que no trata con enfermos o con niños, por eso es que somos de mayor riesgo.

Sin embargo, el impacto se ha reducido mucho en los últimos años en el país porque la Secretaría de Salud ha hecho una campaña muy eficiente para que todo el personal de salud, es decir, todos lo médicos, enfermeras y paramédicos que trabajamos en instituciones de salud públicas nos vacunemos contra influenza. Ya llevamos por lo menos desde 2009, que tuvimos la pandemia de influenza, con una campaña de la Secretaría de Salud que la verdad lo ha hecho muy bien y ha logrado que se cubra a más del 90 por ciento de los trabajadores de salud y esto ha hecho que se reduzca dramáticamente el número de casos entre médicos y enfermeras, pero seguimos estando entre los principales de riesgo, por eso no podemos bajar la guardia.

¿Cuánto cuesta la influenza al país?
Es complicado, pero el sector salud este año está comprando 33 millones de dosis para vacunar a toda la población de riesgo, es una inversión muy grande, una inversión, yo creo, que muy astuta del sistema público de salud porque un caso de influenza genera un ausentismo laboral promedio de cinco días hábiles, tiempo que ese individuo va a dejar de producir, ya sea como maestro, como médico, o en cualquier área de trabajo que tengamos va a dejar de trabajar. Hay que calcular el salario per capita y multiplicarlo por cinco, y por el 10 por ciento de la población que hoy día se contagia en México; la cifra de lo que se pierde en dinero es enorme.

¿Qué médicos especialistas se enferman más de influenza?
Los pediatras somos los que más nos enfermamos de influenza por el contacto con los niños. Cada año que llega la vacuna primero me vacuno yo, a mi familia, a todos los empleados de mi consultorio, y por supuesto ese mismo día también empiezo a hacer campaña entre mis colegas y colaboradores en el Instituto Nacional de Pediatría, para que no dejen de vacunarse y no se confíen.

¿Qué hay que decirle a los padres antivacunas?
Todas las vacunas que se comercializan en el mundo tienen que pasar por un proceso enormemente complejo y enormemente cuidado para probar su seguridad; hoy por hoy no hay forma de que una vacuna que esté en el mercado tenga un efecto secundario importante.

Las vacunas que están en nuestros Sistema Nacional de Vacunación han probado ser seguras y eficaces para prevenir la enfermedad.

Aunque ninguna intervención médica está exenta de riesgos menores (a todos nos han puesto un piquete y nos duele y si hacemos reacciones son locales para la mayoría de ellas), no más del 10 por ciento de la población va a hacer fiebre después de la aplicación de una vacuna, pero no pasa de eso y duran uno o dos días los efectos secundarios, pero comparado es un gran beneficio, en el caso de la influenza se evitan hospitalizaciones e incluso la muerte.

Había un dicho que tenía mi abuelita, que era muy simpático: “enero y febrero, desviejadero”, y era refiriéndose básicamente a la influenza, que en las personas de edad puede ocasionar cuadros muy severos que causan hospitalización, neumonías, e incluso la muerte.

Volviendo al caso, las vacunas son muy seguras, y desde el punto de vista de efectos secundarios estos son mínimos comparados con los beneficios que tenemos siempre.

¿Cómo abordar a los papás antivacunas?
Sensibilizándolos y, por supuesto, convenciéndolos. Yo, en más de una ocasión, he reconvertido a algún papá reacio a la vacunación enseñándole que toda la evidencia que estos grupos antivacunas promueven es falsa; se han demostrado que son mentiras y son estudios que no tienen nada qué ver con la realidad. Hay que demostrarles cómo las vacunas realmente han cambiado la salud de la humanidad.

La higiene en las cirugías y las vacunas son las dos intervenciones que han salvado más vidas en la evolución del ser humano y que más han aumentado la expectativa del hombre; entonces hay que convencerlos. Es, por supuesto, una labor de educación, de demostrar con datos duros que las vacunas son seguras, que son eficaces, que a mayor cantidad de vacunados, mayor es el efecto de “protección de rebaño”.

Los papás que deciden no vacunar a sus hijos, quedará en su propia conciencia pero, por supuesto, la educación, la evidencia formal y la evidencia científica seria, correcta, es lo que poco a poco va arrasando con estos grupos que critican a la vacunación.

¿Cuál es el mensaje más importante para pacientes y colegas?
No te confíes, vacúnate a todas las edades. Ahorita es influenza por la temporada, pero yo le pregunto a mis colegas y muchos no se vacunan, sin embargo, hay que tener en mente que la vacunación es para toda la vida, que nos tenemos que vacunar contra difteria, tosferina y tétanos cada 10 años; los que tenemos situación de riego contra hepatitis B, también cada 10 años; los mayores de 60 años contra zóster, neumococo, influenza, y que no solamente son los niños.

Estamos muy acostumbrados a que los niños son los que se vacunan, pero esto es algo completamente equivocado, en los adultos, que estamos en la etapa más productiva, la vacunación también es de las intervenciones médicas que más salva a la economía de nuestro país.

¿Cuándo se presenta la mayor amenaza por influenza?
En el invierno aumenta el número de casos, pero en México muchas veces hay más en abril que en el resto de los meses, entonces la ideas es que si a alguien se le olvidó vacunarse en diciembre, lo haga en enero, febrero, incluso hasta marzo.

Yo recomiendo a mis pacientes que se vacunen con la vacuna anual de influenza. En México, donde las estaciones no son tan marcadas, tenemos casos todo el año, recordemos la pandemia de influenza, la mayor cantidad de casos y los más graves se presentaron en mayo, entonces el mensaje es: vacúnense, no importa la época del año; vacúnense contra influenza si no se han vacunado antes.

Imagen: Saludiario.com