La bioseguridad aplicada al servicio dental

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La bioseguridad y los profesionales de la salud oral, desde siempre, han estado ligados, ya que han tenido que aplicar máximas medidas de desinfección, esterilización y asepsia en los instrumentos y herramientas que utilizan en los consultorios. De igual manera deben salvaguardar la integridad tanto personal, como de sus auxiliares, con pijamas, guantes, gafas y tapabocas de materiales adecuados.

Además, deben conocer de antemano los antecedentes clínicos de sus usuarios, para hacer los ajustes necesarios en cada consulta y brindarles elementos de protección en cada caso, de ser necesario.

Sin embargo, los protocolos de bioseguridad para el servicio dental en la actualidad, ha tenido que reforzarse, debido a situaciones adversas poco prevenibles para la humanidad, como es el caso del Covid19, tan presente en estos días. Dando paso a nuevos estándares que permitan ejercer la profesión en forma segura, aislando los riesgos de contagio, tanto para el paciente, los profesionales de la salud y sus familias.

Protocolos que duraran en el tiempo

Seguramente muchos de los cambios establecidos en medio de la pandemia, perduraran en el tiempo. Ya que constantemente se están aplicando y analizando las normas que cobijan los profesionales dedicados a la salud dental en México. Por ahora veamos cómo se protegen todos los involucrados en una consulta dental.

Bioseguridad pensada en el paciente

Los usuarios tienen gran relevancia en la consulta odontológica. Empero a raíz de la crisis sanitaria se está tratando de postergar las citas presenciales, en caso de no ser muy necesario, por seguridad. Sin embargo, los tratamientos establecidos y las urgencias llevan un protocolo de bioseguridad que se establece desde el principio direccionando al paciente en forma telefónica con una encuesta sobre los síntomas de salud, que permiten establecer el proceso.

La desinfección del paciente y la inclusión de batas, gorros y polainas desechables se ha vuelto obligatorio en cada consulta. Al igual que el uso de tapabocas antes y después del procedimiento.

Bioseguridad pensada en los profesionales

Los profesionales de la salud oral al igual que los colaboradores, deben seguir al pie de la letra los manuales de bioseguridad establecidos para desarrollar su profesión. Sin embargo, en la situación presente deben reforzar su equipamiento de protección con caretas, pijamas de líneas sencillas, guantes y tapabocas que se deben cambiar cada 30 minutos. Además, al inicio y final de cada jornada de trabajo es necesario desinfectarse las manos con productos especializados.

De igual manera se debe reforzar la esterilización, lavado y cambio de elementos de protección entre cada paciente. Fuera de eso en lo posible se debe utilizar el dique de goma, buscando aislar el espacio del procedimiento.

Bioseguridad aplicada a la sala y su entorno

La desinfección minuciosa es un punto que no se puede negociar nunca y ahora menos. Porque de ello depende la salud propia, de nuestros pacientes, colaboradores y demás personas del entorno. Por tanto, es necesario utilizar productos de desinfección en las concentraciones adecuadas, que estén avalados por expertos. Asegurando que los instrumentos, materiales, maquinaria y mobiliario, se encuentren en los paramentos de profilaxis requeridos en cada procedimiento.

En estos casos es de gran utilidad una termodesinfectadora, que asegura que todo lo que van a la boca del paciente está desinfectado correctamente. Sin embargo, si no se cuenta con ella solo es extremar cada uno de los procesos de lavado y secado de los instrumentos.