¿La parálisis facial tiene cura?

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¿La parálisis facial tiene cura?

La parálisis facial, es considerada una mononeuropatía aguda, que afecta el nervio facial y puede llegar a ser incapacitante. Sin embargo, no se sabe mucho de cuáles son las causas que la originan, pero si puede confundirse con la debilidad muscular asociada a los accidentes cerebrovasculares, la enfermedad de Lyme y los tumores cerebrales.

La parálisis de Bell, como se denomina técnicamente en las ciencias médicas, requiere de un diagnóstico clínico, que puede ir acompañado de pruebas diagnósticas como electromiografía y escaneos de imágenes, de tal manera, que logre planear un tratamiento que acelere la remisión y evite complicaciones.

Técnicas paliativas que mejoran la sintomatología

Esta afección de los músculos faciales, se presenta como consecuencia de la inflamación del nervio craneal mixto, que controla los movimientos y las sensaciones percibidas en uno de los dos lados de la cara, pero también puede manifestarse en forma generalizada. Prevalece en forma igualitaria entre hombres y mujeres y a pesar de que se presume su recuperación total, se debe gestionar un manejo precoz para impedir la aparición de secuelas.

Algunas investigaciones sugieren, que si bien, la parálisis fácil concuerda con una causa idiopática, también puede ser consecuencia de la aparición de un herpes simple o un virus como el de la varicela zóster. Asimismo, se asocia a cambios de temperatura bruscos que afectan los músculos. Pero, además se observa, que las mujeres en estado gestacional presentan mayor riesgo, durante y después del parto. (Saborio, Villalobos, & Bolaños, 2019)

De esta misma manera las personas que tienen mayor peligro de sufrir de esta patología son los diabéticos, hipertensos e inmunodeficientes, igual que los individuos que presentan cuadros respiratorios agudos, ya que, son propensos a desarrollar procesos infecciosos e isquemias, con mayor frecuencia.

El inicio súbito progresivo de síntomas como falta del control neuronal del nervio facial, disminución de la fuerza muscular, dificultad para sonreír o mover la ceja, deterioro del habla y cefalea, son indicadores visibles de que algo anda mal. Por ello, se debe buscar orientación médica, para que descarte o diagnostique una parálisis facial, de modo que se establezca un plan de acción.

Los medicamentos constituyen el principal tratamiento en casos severos, donde el tiempo puede marcar la diferencia. Los corticosteroides, los antivirales y los analgésicos, pueden estar incluidos en conjunto en la receta médica, adaptarse a las necesidades individuales del paciente dentro de las 72 horas después de empezar el evento.

La Fisioterapia, incluye diversas técnicas, que incluyen tratamiento térmico, drenaje linfático manual, acupuntura, electroterapia, estiramiento, vendaje neuromuscular, estimulación sensorial y ejercicios activos, diseñados según la gravedad de la parálisis facial. Que deben estar acompañados de un seguimiento, para evidenciar el avance de la recuperación (Ubillus & Sánchez)

Los pronósticos de recuperación total, con respecto al diagnóstico de una parálisis facial, son alentadores.  Debido a que en su mayoría vuelven a la normalidad en un periodo entre 4 y 6 semanas con ayuda de tratamiento.  Sin embargo, factores como tener más de 55 años, sufrir de hipertensión o diabetes,  pueden retardar  la recuperación o dejar algunas consecuencias manejables, como debilidad muscular, espasmos espontáneos o contracturas.