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En julio de 2019 Finalizó con éxito el 31 ̊ Congreso Colombiano de Pediatras en Medellín con una profunda reflexión sobre la importancia de la protección hacia los niños y adolescentes del país.
 
Una asistencia de más de 3.076 pediatras nacionales e internacionales, donde se vivió una experiencia académica única durante los tres días del evento, compartiendo conocimientos y temas de actualización en la especialidad.​[1]
 
La protección a los niños y adolescentes del país también implica poder valorar el dolor en el paciente, en pediatría se usa una escala que ayuda a la evaluación del dolor; ayudando a niños y padres a medir los valores del dolor y poder aplicar técnicas analgésicas con el objetivo de disminuirlo o eliminarlo, si es posible.
 
El mejor aliado en la consulta pediátrica resulta de la acción de conversar con los padres, en especial con la madre, escuchando atentamente lo que dicen. Los seres humanos demandan atenciones hasta el infinito, lo que no quiere decir que todas estén justificadas. Y los niños no son una excepción.
 
Ahhh los niños, personitas especiales de carácter complejo y sencillo a la vez, pero que son verdaderos genios a la hora de querer algo y mejor aún saben cómo lograrlo, los mejores observadores y analistas de su entorno, capaces de identificar las emociones humanas con solo mirar, espontáneos, alegres, inocentes, pero verdaderos jueces implacables a la hora de empatizar con algo o con alguien.
 
El papel del pediatra es ayudar a entender aspectos del crecimiento y desarrollo del niño. No sólo se ocupará de su bienestar físico, también ayudará a desarrollar su salud emocional.
 
Un médico actualizado, conoce de avances científicos y es una persona abierta. Desde el primer instante es educado, cordial y paciente. Muestra cercanía y empatía. No tratará al niño como uno más, entenderá sus particularidades y su personalidad. Son personas con una alta ​empatía​ y comunicación asertiva​ con su paciente, siendo respetuosos con el niño.
 
Caracterizado también por el manejo del tono de voz que logra persuasión, complementada con actitudes de humildad y un buen sentido del humor. Saben mantener la calma y reaccionar con sentido del humor ante los ataques de los demás. Presentan un alto grado de comprensión, aceptación y control de sus propias emociones y de las de los demás.
 
Los pediatras cuidan meticulosamente sus gestos​, ​son buenos observadores y consiguen extraer información intuitiva del lenguaje no verbal de los demás y en especial de los niños en consulta. Además, no les faltan respuestas. Suelen tener conocimientos de muchos temas diferentes y siempre encuentran alguna solución rápida a cualquier problema. Haciéndoles acrecentar su aura creativa.
 
Siempre cuentan la verdad: No temen lo que piensen los demás. Saben que siempre van a tener seguidores y detractores. Por tanto, se limitan a ser cada vez más ellos mismos sin olvidar sus recursos y estrategias.
 
Desde todos los aspectos físicos complementados, con una personalidad arrolladora sin lugar a dudas, dejará más que satisfechos a los clientes más difíciles de convencer, padres angustiados, pero que terminarán confiados de tratar con un excelente profesional.
 
[1]​ (Pediatría, 2019)
 
  • Material dirigido solo a profesionales de la salud.
  • Información realizada para profesionales de la salud en territorio colombiano.
  • Todo lo publicado en la plataforma es una recomendación, mas no una prescripción o indicación médica.

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