La verdad sobre los suplementos más populares: qué funciona y qué no según la ciencia

El mercado de los suplementos nutricionales ha crecido de forma exponencial en los últimos años. Proteínas, vitaminas, minerales, quemagrasas o productos “detox” prometen mejorar la salud, el rendimiento físico o incluso prevenir enfermedades. Sin embargo, no todos los suplementos cumplen lo que prometen. Analizar qué dice la ciencia es clave para tomar decisiones informadas y evitar gastos innecesarios.

Las proteínas en polvo son de los suplementos más populares

Entre los suplementos con mayor respaldo científico destacan las proteínas en polvo, especialmente útiles para personas con requerimientos elevados, como deportistas o adultos mayores con dificultad para alcanzar la ingesta diaria recomendada a través de la dieta. También la creatina cuenta con una sólida evidencia, demostrando mejoras en la fuerza, el rendimiento muscular y la recuperación, sin efectos adversos significativos en personas sanas cuando se consume adecuadamente.

Las vitaminas y minerales pueden ser beneficiosos, pero solo en casos concretos. Por ejemplo, la vitamina D es útil en personas con déficit, algo común en regiones con poca exposición solar. El hierro es esencial para quienes padecen anemia, y la vitamina B12 resulta clave en dietas vegetarianas o veganas. Sin embargo, en personas sanas con una dieta equilibrada, la suplementación innecesaria no aporta beneficios adicionales y, en algunos casos, puede ser perjudicial.

Por otro lado, existen suplementos muy populares cuya eficacia es limitada o poco respaldada. Los productos “detox” y depurativos no cuentan con evidencia científica sólida, ya que el cuerpo ya dispone de órganos como el hígado y los riñones para eliminar toxinas. De igual manera, muchos quemagrasas prometen resultados rápidos, pero su efecto real suele ser mínimo y, en ocasiones, se basa en estimulantes que pueden generar efectos secundarios como nerviosismo o alteraciones del sueño.

También merecen atención los herbales

Los suplementos herbales merecen especial atención. Algunos, como la cafeína o el extracto de té verde, tienen ciertos beneficios demostrados, pero otros carecen de estudios concluyentes o presentan interacciones con medicamentos. La falta de regulación estricta en este sector hace imprescindible revisar la calidad y procedencia de los productos.

Los suplementos no son soluciones mágicas. La ciencia respalda algunos en contextos específicos, pero la base de la salud sigue siendo una alimentación equilibrada, el ejercicio regular y un estilo de vida saludable. Antes de incorporar cualquier suplemento, lo más recomendable es consultar con un profesional de la salud, evaluar las necesidades reales y recordar que más no siempre es mejor cuando se trata de suplementación.