Lactancia materna y fórmula, complementos para un infante saludable

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De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la lactancia materna es la mejor práctica de nutrición para los bebés menores de dos años, particularmente desde su nacimiento y hasta los primeros seis meses de vida. Sin embargo, no en todas las situaciones ésta práctica es posible. Justo para estas excepciones es que existen las fórmulas.

Los sucedáneos de la leche materna, mejor conocidos como fórmulas, son productos desarrollados artificialmente para sustituir las prácticas de lactancia materna en ciertos casos específicos. Si bien todavía carecen de algunos elementos fundamentales que sí provee el amamantar (por ejemplo, la transmisión de microorganismos benéficos), su diseño ha avanzado significativamente en los últimos años.

Sydney Greenwalt, experta en nutrición infantil del Instituto Nacional de Pediatría (INP), asegura que las fórmulas tienen un papel a desempeñar en el entorno de salud de los bebés. Aunque defiende que la lactancia materna es la práctica preferente en la amplia mayoría de los casos, opina que cada situación es distinta. A las fórmulas se les ha añadido, con el tiempo, muchos nutrientes y elementos que en sus inicios no tenían. Esta situación ha mejorado su rol como alternativa de alimentación infantil.

Existen varias contraindicaciones para la lactancia materna, donde la madre no debe amamantar al bebé y necesita recurrir a alternativas como las fórmulas. Entre ellas, se cuentan infecciones sin tratar por tuberculosis, que la mamá esté a la mitad de un tratamiento con quimioterapia, infecciones activas del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), lesiones de herpes abiertas y el uso de drogas farmacológicas (según la dosis) o recreativas (en ninguna circunstancia).

Greenwalt afirma que la decisión de amamantar o dar fórmula a los bebés depende únicamente de la madre, aunque afirma que para tomar esta resolución primero se debe de educar oportuna y ampliamente sobre los beneficios y perjuicios de cada alternativa:

La verdad es que es la mamá, según sus circunstancias de vida, la que va a tomar la mejor decisión para su niño; siempre que sea informada y acompañada.