Aunque no se le menciona con frecuencia, la osteoporosis se ha convertido en un severo problema que cada vez afecta a más personas. En el caso concreto de nuestro país, la Secretaría de Salud (SSa) afirma que afecta a una de cada tres mujeres mayores de 50 años. Mientras que en la población masculina está presente en uno de cada cinco. Sumado a lo anterior se debe añadir que la mayoría de los pacientes ni siquiera saben que sufren de este padecimiento silencioso.

Afectaciones provocadas por la osteoporosis

En ese sentido, además de afectar en la calidad de vida de las personas, la osteoporosis también aumenta las probabilidades de sufrir de otros problemas. Lo más común es que tanto hombres como mujeres presenten un alto riesgo a las fracturas de cadera. Con base en las estimaciones actuales se calcula que para el 2050 le costará a la industria de la salud 131 mil 500 millones de dólares anuales a escala internacional.

De igual manera, tanto en México como en el resto del mundo se ha incrementado la esperanza de vida. Eso indica que cada vez existirán más adultos mayores en el planeta y, por lo tanto, más personas vulnerables a la osteoporosis.

Actualización en el diagnóstico y tratamiento

Por lo mencionado, uno de los objetivos es la prevención y la detección temprana. De esta manera se pueden evitar afectaciones o, en su defecto, que sean lo menos dañinas posible. Con esto en mente, la American Association of Clinical Endocrinologists (AACE) recién publicó las nuevas guías de manejo de la osteoporosis.

Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció los criterios diagnósticos de la osteoporosis desde mediados de la década de los 90, basados en los valores obtenidos por densitometría ósea, en esta revisión se destacan algunos aspectos relevantes y señalan diferencias con otros documentos similares.

Las nuevas guías establecen parámetros distintos aunque no es su único cambio. Uno de los más relevantes es la estratificación de los pacientes con base en el riesgo de fractura, es decir, aquellos con alto riesgo (todos los diagnosticados con osteoporosis) y muy alto riesgo.

Además también contienen un apartado con el manejo farmacológico que se debe aplicar para el tratamiento de cada tipo de paciente.

Para consultar las nuevas guías clínicas puedes revisar el siguiente enlace. No olvides que tu actualización constante es una parte fundamental para ofrecer todo el apoyo que tus pacientes necesitan contra la enfermedad ósea más común en el mundo.