Cada vez son más frecuentes los viajes en avión, pero a pesar de la seguridad que ofrecen durante los vuelos, en realidad no son del todo benéficos porque cuando se trata de largos trayectos existen diversos problemas de salud que pueden ocasionar, por lo que debes tener cuidado si tú o alguno de tus pacientes enfrentará alguno.

Al respecto, el Dr. Guillermo Acuña, especialista en Medicina del Viajero de la Clínica Las Condes en Chile, explica que cuando son viajes de más de 12 horas, existe el riesgo de una deshidratación porque la humedad dentro de las aeronaves es muy baja.

No es un tema menor y es necesario que se le brinde mayor difusión pero en largos viajes de avión los pasajeros pierden considerables cantidades de líquido, por lo que es recomendable que consuman agua o jugos con frecuencia.

De igual forma, si la persona que viajará padece de asma, afecciones cardíacas, diabetes o existen antecedentes de un accidente cerebrovascular o epilepsia, lo ideal sería evitar los viajes extensos o buscan una alternativa como tomar escalas.

Otro problema inminente al que se encuentran expuestos los viajeros es a sufrir del Síndrome de la Clase Turista, lo que se traduce en padecer de una trombosis en las venas de las piernas o una embolia de pulmón provocada por permanecer sentado en una posición rígida durante varias horas.

A su vez, otro riesgo que se puede presentar en esta clase de vuelos es sufrir de hipoxia debido a que se reducen los niveles de oxígeno en la sangre, lo que tiende a provocar somnolencia y confusión a lo largo del viaje.

Por todo lo anterior, recuerda siempre estar en contacto con tus pacientes y si alguno de ellos enfrentará un largo viaje en avión, primero debes realizarle una revisión completa.