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El lenguaje médico es tan antiguo como la propia ciencia de la medicina. Fueron los primeros anatomistas griegos quienes vieron la necesidad de crear un lenguaje común. Este lenguaje buscaba facilitar la comunicación técnica entre practicantes de la medicina.

Así nació el lenguaje médico, que hoy en día está compuesto por más de 500 mil términos y en el que se conjugan palabras griegas, latinas, anglicismos y neologismos.

En este contexto, es frecuente que ocurran incorrecciones y confusiones, tanto en el lenguaje hablado como en el escrito. Por ello, desde el año 2015, la Real Academia Nacional de Medicina ha venido desarrollando un diccionario panhispánico de términos médicos totalmente digital, gratuito y actualizado, que recoge 80,000 términos y sus variantes lingüísticas según cada país hispanohablante.

También te puede interesar nuestro artículo: Estos son 10 libros que todos los médicos deberían leer en su vida Sin embargo, los errores más comunes que se comenten son del tipo gramatical más que semántico. Por ello, a continuación los clasificaremos según su frecuencia:

Errores de acentuación

El uso del acento gráfico está sujeto a estrictas normas ortográficas; no obstante, es bastante común la omisión o abuso de las tildes en el lenguaje médico. Algunas palabras que frecuentemente se escriben sin tilde, aunque lo correcto es colocarla, son: Alérgeno, apoplejía, diátesis, glucólisis, hipocondría y zóster.

Por otra parte, las palabras que comúnmente se acentúan, aún cuando hacerlo es incorrecto son: electrodo, endocrino, estadio, estasis, diabetes, homeostasis, intervalo, libido y rubéola, sólo por mencionar algunas. Aunque existen excepciones donde se acepta doble acentuación como en el caso de hemiplejia/hemiplejía, cardiaco/cardíaco, omóplato/omoplato, lo común es incurrir en errores, por lo que siempre conviene revisar.

Anglicismos

El uso de términos como malaria, trauma, embolismo, posparto como reemplazo de términos existentes en nuestro idioma, el uso cada vez más extendido de la voz pasiva, la sustitución de artículos determinados por indeterminados y el abuso de los gerundios, son anglicismos comunes en los que incurrimos. En parte, debido a que la mayoría de las publicaciones que leemos están formuladas de esta manera.

Abuso de las siglas

Aún cuando es universalmente aceptado el uso de siglas como: TAC, PET, SPECT, RMN, EPOC, etc. Es un error muy común de la práctica diaria, recurrir a abreviaturas que sólo entiende el equipo médico. Esto dificulta la clara lectura de la historia clínica a otros profesionales y constituye una práctica que debemos evitar.

Pleonasmos

Una particularidad de la terminología médica es el uso de prefijos y sufijos que denotan especificidad; por ello al usar términos como por ejemplo, pupilas isocóricas, caries dental o dolor neurálgico, estamos utilizando un lenguaje redundante; en estos casos particulares con el uso de los términos isocoria, caries o neuralgia el mensaje habría sido más claro.

Subrogación de términos

Aunque es un error más frecuente en personas comunes que en médicos, sucede mucho que el profesional en un intento por simplificar el lenguaje de manera que el paciente comprenda apela a este recurso. Un ejemplo actual y claro de esto, es el Covid-19 qué es la enfermedad causada por el virus SARS-Cov-2; sin embargo, la mayor parte de la colectividad no entiende esta diferencia y cree que el virus es el Covid.  

 

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