Experimentos con virus letales han vuelto a estar permitidos en EE.UU.

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Los experimentos de riesgo volverán a los laboratorios de Estados Unidos gracias a que el gobierno de Donald Trump ha levantado esta semana una moratoria a la financiación de investigaciones que pueden incrementar el peligro, el contagio y los gérmenes.

En otras palabras, abre la puerta a una serie de ensayos controvertidos que pueden convertir los virus en armas letales, decisión tomada por Barack Obama en 2014 a partir de que 75 trabajadores del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) enfermaron por haberse expuesto en un experimento a la bacteria del ántrax para investigar sus posibles efectos.

En la actualidad la razón por la que probar con virus letales podría traer más riesgos que beneficios para la salud pública, es debido a existe la posibilidad de que estos patógenos se vuelvan más mortales o transmisibles y terminen por salirse de las manos de los expertos, panorama nada favorable si se tiene en cuenta que cualquier descuido podría acabar en una epidemia de un virus mortal.

Sin embargo, a pesar de estas posibles consecuencias, los defensores de este tipo de experimentos (conocidos como gain of function en la rama científica) consideran que los beneficios para la salud pública pueden ser mayores que los riesgos.

Estos experimentos son necesarios para comprender los riesgos potenciales que plantean los virus que aún no se pueden asociar con enfermedades, así como la forma en que se propagan y causan enfermedades. Las conclusiones proporcionarán nuevas herramientas para su vigilancia y pueden derivar en estrategias con las que desarrollar nuevos medicamentos y vacunas que reduzcan el riesgo de una pandemia”, señaló el director del Centro de Infecciones e Inmunidad de la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia, Ian Lipkin.

Según un estudio de Incidencia Mundial publicado por la revista Lancet, el virus culpable del mayor número de muertes en el mundo no es el VIH, ni tampoco otros tan extendidos como los del zika o las más temibles epidemias gripales; el mayor ‘asesino viral’ está en realidad compuesto por numerosas cepas de hepatitis (VHC) y se lleva cada año las vidas de más de 1.3 millones de personas.

El estudio también demostró que el virus que actualmente recibe más ‘publicidad’ es el menos peligroso, el zika, pues aunque en varias áreas se ha propagado no ha causado tantas muertes.

Elmer Huerta, especialista en salud pública de Estados Unidos, asegura que si se llegara a expandir alguno de los virus letales que planean manejar en los laboratorios, la humanidad no estaría preparada para enfrentarlo.

En ninguna parte del mundo hay garantía de que si aparece un virus como el de la gripe española de 1918 [se calcula que mató a entre 50 millones y 100 millones de personas en un año], la humanidad tenga defensa. El ser humano podría ser sorprendido por un virus igual de letal y no podríamos hacer nada. Se expandería a una velocidad increíble y en los países pobres la mortandad sería altísima. Al ser un virus mutante, identificar los casos, tipificarlos, crear y fabricar la vacuna, para finalmente distribuirla tomaría entre un año y un año y medio. En ese tiempo el virus ya dio tres vueltas al mundo. Repito: si apareciera un virus letal, la humanidad no sabría como afrontarlo, aseguró Huerta.