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La meditación es una disciplina practicada en el mundo oriental desde hace cientos de años. Debido a sus aparentes beneficios en la salud y el bienestar, ha ganado mucha popularidad en occidente durante los últimos años. 

Sin embargo, en el mundo occidental es una práctica relativamente reciente. Sin embargo, se ha vuelto tendencia en los últimos años gracias al creciente interés popular por estilos de vida más sanos. La meditación, al igual que otras prácticas, como el mindfulness y el yoga, son cada vez más comunes.

Y es que, hoy en día es difícil no conocer a alguien cercano que no haya practicado alguna modalidad de meditación. Sin embargo, realizando una revisión de la literatura, encontramos que las opiniones respecto a los beneficios reales de esta práctica son muy ambiguos. 

Aún así, en los últimos años se ha observado un incremento significativo en la recomendación de esta práctica por parte de profesionales de la salud. Sobre todo en el tratamiento de enfermedades crónicas y trastornos mentales.   Por lo tanto, el beneficio de recetar yoga se ha convertido en un tema controversial.

¿Por qué la meditación puede considerarse una terapia efectiva para el dolor?

En el año 2011, en la revista The Journal of Neuroscience se publicó un estudio en el cual se observaba mediante RMN, la reacción que producía un estímulo doloroso en la corteza cerebral, antes y durante un estado de meditación. Se determinó que efectivamente, se produjo una reducción del dolor en una media de 40%.

Ese mismo año, un metanálisis publicado por la Revista de Psicología de Iztacala, en el que se analizaron datos de 33 publicaciones, reveló que la práctica constante de la meditación es efectiva para el manejo de pensamientos intrusivos, emociones disfuncionales, estrés y en el autocontrol de procesos fisiológicos.

Estos son sólo dos ejemplos que demuestran el interés que ha despertado el tema en la comunidad científica en la meditación durante los últimos 20 años. Sin embargo, esta práctica tiene sus detractores.

¿Puede resultar una práctica peligrosa?

Un artículo reciente de la BBC, trajo a la palestra un aspecto no muy conocido de la meditación. Según la publicación un pequeño porcentaje de las personas que realizan esta práctica pueden sufrir crisis de pánico, despersonalización, desrealización e incluso psicosis. Esto puede explicarse, porque en algunos casos la práctica de atención plena puede enfrentarnos con sentimientos de angustia, dolor o profunda desesperación, y no todos tenemos las herramientas para lidiar con ellas; también es posible que exteriorice condiciones mentales preexistentes.

A pesar de la polémica, lo que resulta innegable es que con la meditación somos capaces de generar nuevas formas de pensamiento, ya que involucra un incremento de plasticidad neuronal mediante la creación de nuevas sinapsis.

¿Los médicos pueden recetar meditación?

La respuesta es no. Al menos de manera formal. A pesar de que son millones de personas las que confían en estas técnicas, aún no se receta como tratamiento formal. Sin embargo, cada vez son más los médicos que deciden hacerlo de manera informal.

En Ecuador, la práctica de la meditación sigue estando relegada a particulares y a establecimientos que ofrecen terapias de sanación espiritual mediada por gurús, yoguis o psicoterapeutas. Sin embargo, cada vez más profesionales de la salud se están abriendo a considerarla una terapia para pacientes con dolor crónico.

En cuanto al complejo territorio de las enfermedades mentales, no existe mucha documentación respecto a la implementación del mindfulness o meditación de manera terapéutica en el país, por lo que su implementación queda a criterio de cada especialista.  

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