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El fin supremo de la práctica sanitaria (válido tanto para médicos como para personal de enfermería) consiste en ayudar a las personas a conservar y mejorar su salud a través de los conocimientos adquiridos a través de los largos años de formación académica.

Debido a la importancia y al gran impacto que la medicina puede ejercer sobre el correcto desarrollo de las sociedades, la práctica de la medicina debe ser regulada a través de un contrato social con la población; normas y parámetros que establecen claramente la forma aceptada de la práctica médica.

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Esto quiere decir, básicamente, que en la medicina NO se vale todo y el fín NO justifica los medios. La piedra angular de la relación entre la medicina y la sociedad es el profesionalismo, que a su vez está conformado por valores éticos, que garantizan la prevalencia de lo más importante: la salud y los intereses del paciente.

La ética profesional en la medicina no es un tema nuevo, pero sí es muy importante tenerlo presente en todo momento. Por eso hemos preparado este artículo, donde haremos un repaso por los cinco valores que debe tener un médico excepcional.

Voluntad:

La voluntad es la fuerza motriz de la medicina. La profesión médica pondrá tu vida al servicio de los demás, muchas veces por encima de tus propias necesidades e intereses personales. Por eso, la voluntad es el valor primordial para ser médico.

Cantidades industriales de voluntad son necesarias desde el mismo momento que un estudiante ingresa a la facultad de medicina. ya que pocas carreras son tan exigentes y retadoras.

Sacrificio:

Para un médico o un profesional de la salud, la capacidad de sacrificio va de la mano con la voluntad. La atención médica no es una carrera de velocidad, es un largo maratón, que demanda tu tiempo, recursos e intelecto y no brindará sus mejores frutos hasta el largo plazo.

Todo buen médico debe estar dispuesto a hacer sacrificios por el bien de sus pacientes, después de todo, nada debe estar por encima del cuidado de quienes más lo necesitan.

Interés por la investigación:

La necesidad de formación constante y actualización de los conocimientos no tiene fin para los profesionales de la medicina. Es la responsabilidad de todo buen médico investigar y mantenerse informado sobre nuevas técnicas, descubrimientos y medicinas que puedan ayudar a brindar el mejor cuidado para la salud de sus pacientes.

El uso de técnicas obsoletas o no aceptadas, puede considerarse una negligencia grave en la práctica de la medicina.

Humanidad:

De los valores principales que caracterizan a un médico excelente, la humanidad es la que ha requerido más trabajo históricamente. A lo largo de la historia hemos visto como médicos e investigadores utilizan sus destrezas de forma inhumana; en muchos casos, usando la medicina para fines personales y políticos, por encima del beneficio de los propios pacientes.

Satisfactoriamente, hemos atestiguado durante los últimos años, una mayor presencia de humanidad en el campo de la medicina. Nunca antes en la historia, los médicos habían servido tan bien a la humanidad.

Compromiso:

La medicina no es una profesión de horarios; el ingeniero deja de ser ingeniero cuando sale de la obra, pero el médico es médico las 24 horas del día, esté donde esté.  Un gran médico debe estar comprometido con su profesión, inclusive sabiendo que esto puede acarrear un gran costo personal. Fuente: Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI)  

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