Médicos deben fomentar la resilencia en sus pacientes con enfermedades renales: IMSS

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Como parte del Día Mundial del Riñón, el cual se conmemora cada 8 de marzo, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) habló sobre las enfermedades renales en nuestro país, pero especialmente hizo énfasis en el trabajo de los médicos porque su colaboración y la capacidad de generar resilencia en sus pacientes es una parte fundamental contra este tipo de afecciones.

En ese sentido, el Dr. Miguel Cervantes Díaz, especialista del Hospital de Especialidades y del Centro Comunitario de Salud Mental del IMSS en Jalisco, explicó que en el caso de las enfermedades renales, no sólo afectan la parte física de los pacientes sino también su salud mental.

La resilencia es muy importante en el campo de la salud pero especialmente ayuda en enfermedades renales porque implican un desgaste emocional, físico y económico para el paciente e incluso para su familia y entorno cercano, lo que genera un duelo permanente y daños a la salud mental que pueden ser igual de peligrosos que los causados en el aspecto físico.

De igual manera, el especialista añadió que las enfermedades renales pueden llegar a generar otros problemas en el paciente como la pérdida de su trabajo, el abandono de sus estudios y la separación con su pareja, lo cual puede llegar a originar el desarrollo de trastornos afectivos como depresión y ansiedad.

Es por eso que en el caso del riñón, siempre se debe realizar un diagnóstico mental a los pacientes que se encuentren a punto de recibir el trasplante del órgano, el cual además es el más requerido en nuestro país porque la Secretaría de Salud (SSa) estima que actualmente existen al menos 200 mil personas que requieren un trasplante de riñón.

Por su parte, de acuerdo con el Centro Nacional de Trasplantes (CENATRA), aunque durante el año pasado se registró un aumento del 17 por ciento en el rubro de donación cadavérica en México, la cifra todavía se encuentra por debajo de lo esperado, lo que ocasiona que los pacientes continúen esperando meses y a veces hasta años para poder recibir el trasplante de un órgano.