No son pocas las quejas que han presentado trabajadores de la salud en nuestro país con respecto a la falta de equipos personales de protección contra el Covid-19. Consideran injusto que ellos deban ofrecer su máximo esfuerzo y dedicación pero al mismo tiempo se encuentran olvidados y desamparados por parte de las autoridades.

De igual forma, se debe tomar en cuenta que actualmente la capital del país encabeza la lista con respecto al mayor número de contagios y fallecimientos por Covid-19 dentro de personal sanitario. Además muchas de las unidades ya registran máxima ocupación y existe el riesgo latente al desabasto de insumos.

Nueva fábrica que produce mascarillas N95

Por todo lo anterior y para atender la emergencia sanitaria por Covid-19, el Gobierno de la Ciudad de México, en conjunto con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la empresa ATFIL, inauguró la fábrica de mascarillas de protección y alta eficiencia N95.

La titular de la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (SECTEI), Rosaura Ruiz Gutiérrez, explicó que esta colaboración permitirá contribuir al abastecimiento y protección de los principales institutos, hospitales y trabajadores de la salud, que atienden a pacientes con esta enfermedad.

El modelo que estamos presentando en la expectación, es fundamental para proteger al personal de salud, médicas, médicos, enfermeras, enfermeros, que están en contacto con los pacientes que tienen el COVID-19.

La operación y capacidad de producción de la fábrica de mascarillas de alta eficiencia ATF-95 es de hasta 40 mil piezas diarias y se espera que, para el 31 de diciembre de 2020, se cuente con un total de 6 millones de mascarillas.

El director general de Desarrollo e Innovación Tecnológica de la SECTEI, José Bernardo Rosas Fernández, detalló que la inversión este proyecto fue de 31.5 millones de pesos, equivalente a la instalación de maquinaria, espacio y producción.

Explicó que las mascarillas de alta eficiencia constan de cinco capas de protección y filtración, hechas con tela sintética repelente (fibras de poliéster), material termoformable y múltiples capas de polipropileno (alta eficiencia en filtrado).

Para la aprobación y rectificación de los estándares de calidad se realizan las pruebas de penetración, donde se miden la filtración de partículas de cloruro de sodio (NaCl) en las capas de la mascarilla utilizando un fotómetro; y el análisis por microscopía electrónica de barrido, que muestra la cantidad de gotas salinas que puede atravesar el material, que es menor de 0.5 micromilímetros (μm).

Esta fábrica cuenta con los certificados aplicables para su producción, venta y distribución de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris); así como con el cumplimiento de las normas NOM-116-STPS-2009 y NIOSH 42 CFR 84 N95, de México y Estados Unidos, respectivamente.

El secretario administrativo de la UNAM y corresponsable técnico del proyecto, Luis Agustín Álvarez-Icaza Longoria, refirió que la institución educativa ha sido la encargada de brindar el acompañamiento técnico, de supervisión y administrativo para cumplir con todos los estándares de calidad que se requieren.