9 tips para sobrevivir tu primer año de residencia médica

Luego de muchos años de vivir entre pasillos y libros de facultad, sobreviviendo a interminables noches de vela y estudio, sin rendirte al inmisericorde Examen Nacional de Aspirantes a Residencias Médicas (ENARM). Finalmente crees que te encuentras listo para comenzar tu primer año de residencia.

No obstante, la verdad es que nada, ni las historias, ni las anécdotas, ni tus calificaciones ni tu voluntad pueden llegar a prepararte para la difícil (a veces incluso, cruel) experiencia que es la residencia médica. Si quieres mejorar tus chances de sobrevivir, asegúrate de seguir los siguientes puntos:

Aprende a ser una buena parte del equipo

  • Aunque muchas veces la experiencia de un estudiante de medicina es solitaria, durante tu residencia médica debes aprender a trabajar con tus colegas.

Sé social

  • Una forma de ser parte del equipo, además de trabajar en conjunto, es acudir a reuniones y hacer amigos. No temas formar relaciones fuertes de amistad con tus colegas.

No seas arrogante

  • Si bien tu objetivo tal vez no sea caerle bien a la gente, no ser humilde puede acarrearte muchos problemas en tu residencia médica. Evita a toda costa estas actitudes.

Procura ser organizado

  • Administrar tu tiempo correctamente puede lograr que pases más tiempo con tu familia y puedas hacer otras cosas fuera de trabajar y estudiar durante la semana.

Pide ayuda si lo necesitas

  • Parte de la humildad es saber cuándo no puedes hacer cosas solo. Más que ponerte en una mala posición, podrás aprender mucho más de tu residencia médica.

El paciente es primero

  • Aunque tu estancia puede llegar a ser agotadora, nunca puedes olvidar que a quien estás atendiendo es una persona con sentimientos y preocupaciones. Nunca pierdas contacto con esta humanidad.

Relájate lo más posible antes de empezar tu residencia médica

  • No tendrás mucho tiempo de diversión una vez que entres en esta etapa, así que disfruta lo más posible tu universidad.

No pierdas contacto con tus seres queridos

  • Familia y amigos, aunque no los veas muy seguido, son un pilar de apoyo que no puedes perder cuando entres a esta etapa de tu educación.

Mantente positivo

  • La residencia médica es agotadora, pero no olvides que siempre hay una luz al final del túnel, en este caso la satisfacción de que, al final, todo este trabajo duro contribuirá a volverte un líder en tu especialidad preferida.