No es un secreto que México se encuentra en medio de una severa crisis de obesidad que se ha incrementado durante los últimos años. Cada año provoca 200 mil muertes directas pero además también tiene relación directa con el desarrollo de más de 100 enfermedades distintas. Algunas de ellas son: diabetes, apnea del sueño, osteoartritis, hipertensión, padecimientos cardiovasculares y múltiples tipos de cáncer.

De forma paralela, la obesidad también es una de las responsables en el aumento del gasto en salud que sufre nuestro país. Tan sólo en 2017 se destinaron 11 mil 600 millones de dólares para su atención y combate. Aunque de mantenerse la misma tendencia se corre el peligro de que en el futuro próximo provoque un colapso del sistema sanitario. Se prevé que no existan recursos financieros ni el equipo suficiente para atender a todos los que lo requieren.

Ahora bien, a raíz de la pandemia y la transformación en el estilo de vida de millones de mexicanos se ha detectado otro inconveniente. El estar encerrado y trabajar a distancia ha propiciado un fenómeno bautizado como obesidad digital.

¿Qué es y cómo se identifica?

De acuerdo con el Dr. Fernando Pérez Galaz, director de la Clínica integral Balianz, la obesidad digital se refiere al abuso de las tecnologías con una conectividad absoluta. Se trata de un fenómeno que puede llegar a generar dependencia y sobrepeso, lo que afecta a la vida privada y disminuye las relaciones sociales, familiares y el rendimiento laboral. También provoca la aparición de aislamiento, ansiedad, insomnio, alteraciones endocrinas, músculo-esqueléticas y/o cardiovasculares.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 25 por ciento de las personas tienen trastornos de conducta relacionados con el uso de las nuevas tecnologías. Algunas señales de alarma que indican una dependencia a las nuevas tecnologías son:

  • Privarse de sueño para permanecer conectado durante más tiempo.
  • Descuidar actividades, como la familia, estudio o relaciones sociales.
  • Recibir quejas de alguien cercano (familia, pareja) en relación con el uso inadecuado.
  • Irritabilidad cuando la conexión falla o resulta muy lenta.
  • Mentir sobre el tiempo real que se pasa en las diferentes pantallas.
  • Intentar limitar los tiempos de exposición sin conseguirlo.

La dependencia está ya instalada cuando hay un uso excesivo con pérdida de control, cuando aparecen síntomas de abstinencia ante la imposibilidad de acceso y cuando se producen repercusiones negativas en la vida cotidiana, reduciendo actividad física, ocio, relaciones interpersonales, con las consecuencias nocivas que tienen sobre la salud. Los adolescentes y niños constituyen un grupo de riesgo en la adicción a las nuevas tecnologías, ya que buscan nuevas sensaciones y están muy familiarizados con ellas. Por esto, la educación familiar juega un papel muy importante para un uso adecuado.

Consejos para combatir la obesidad digital

Para Pérez Galaz la obesidad digital es un problema educacional. No se han dado las pautas suficientes para una correcta relación con la tecnología. Por lo tanto, comparte algunas indicaciones que se deben seguir para prevenir y combatir este nuevo problema de salud.

  • No utilizar durante las comidas móviles, videojuegos, para evitar distracciones y aprovechar ese tiempo para la comunicación familiar.
  • Potenciar el ocio saludable mediante la lectura, el cine, las manualidades, actividades culturales.
  • Fomentar el deporte y las actividades en lugares seguros y tomando las medidas de protección necesarias.
  • Fomentar el uso de juegos y aplicaciones más saludables, que impliquen movimiento y reduzcan el sedentarismo.
  • Limitar el tiempo de uso.
  • Es preferible colocar el ordenador, televisión, videoconsolas en espacios comunes y no en habitaciones, facilitando de esta forma la interacción familiar.
  • Tener los teléfonos móviles lo más alejados posible cuando nos vayamos a dormir, para evitar que sean lo último que vemos al acostarnos y lo primero al levantarnos.