El rebrote de Covid-19 alrededor del mundo ya es una realidad y ahora se teme que detenga todos los avances que se han conseguido. En especial la expansión que ha mostrado la Variante Delta es una de las mayores amenazas. Al principio solo mostró ser más infecciosa pero ahora se sabe que también disminuye la eficacia de algunas vacunas. Por lo mismo algunos fabricantes como Pfizer han solicitado que se aplique una tercera dosis de la vacuna y así garantizar una máxima protección entre la población.

En ese sentido, desde un comienzo de afirmó que al completar el esquema con las dos dosis de esta farmacéutica se obtiene una eficacia del 95 por ciento contra fases graves de la enfermedad. Aunque también es necesario recordar que se deben cumplir cierto parámetros. Entre ellos se encuentra esperar al menos dos semanas después de la segunda inoculación y también evitar tener comorbilidades.

Mientras que ahora se ha observado que la protección de Pfizer puede disminuir hasta el 88 por ciento frente a esta mutación. Además de que inclusive las personas inmunizadas pueden transmitir la enfermedad. Por lo mismo es fundamental mantener el uso de cubrebocas y las demás medidas básicas de higiene.

Primero se debe dar prioridad a las naciones de bajos ingresos

En medio de este panorama el día de hoy la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha fijado una controvertida postura. Su director general, Tedros Adhanom, ha lanzado una advertencia a los países de altos ingresos. Muchos de ellos ya comenzaron la aplicación de una tercera dosis o están a punto de hacerlo. A todos ellos les ha solicitado que detengan sus planes.

El funcionario señala que de momento la máxima prioridad debe ser comenzar con la aplicación de la primera dosis en las naciones más desfavorecidas y con menor poder adquisitivo. A la fecha hay más de medio centenar que todavía no recibe vacunas para comenzar con la campaña entre sus ciudadanos.

Con lo anterior en mente, la petición de la OMS es esperar al menos hasta finales de septiembre para la aplicación de una tercera dosis de la vacuna de Pfizer. De lo contrario se comprometería la salud de los habitantes de países de bajos recursos.

Lo que ha establecido el máximo organismos sanitario es que al menos el 10 por ciento de la población de países en desarrollo deben recibir la primera dosis de la vacuna para continuar con la inmunización en las naciones ricas.

Desigualdad en distribución de insumos

En ese sentido, el director de la OMS agregó que hasta este momento el 80 por ciento del total de la producción de Pfizer se encuentra en los países que conforman el G-20. Por lo tanto la pandemia ha hecho todavía más evidente las diferencias de clases que persisten en el mundo.

Mientras tanto todavía no se ha obtenido una respuesta de Pfizer o de alguno de los mandatarios de las naciones más acaudaladas del mundo. En tanto que se debe recordar que desde la semana pasada Israel ya comenzó con la aplicación de la tercera dosis de la vacuna.