Es una realidad que la tecnología es una poderosa herramienta que se ha implementado en el campo sanitario para facilitar la vida de los pacientes y el trabajo de los médicos. Pero tampoco se puede ignorar que también ha impactado de forma negativa al propiciar que personas piensen que están enfermas cuando no es así. Para todos ellos se creó el término cibercondríaco, el cual cada vez es más frecuente entre la población.

De manera similar también han surgido las tecnopatologías, forma con la que se ha bautizado a las alteraciones físicas, psicológicas y sociales provocadas por el uso excesivo e inadecuado de las redes sociales y tecnologías.

Enfermedades 2.0

En ese sentido, tal vez has notado con tus pacientes que algunos se han convertido en dependientes de algún dispositivo tecnológico, lo cual le genera problemas de ansiedad y adicción, además de provocar daños en sus distintas actividades cotidianas, por lo cual es muy importante hablar con ellos y ofrecerles un tratamiento adecuado.

Algunos especialistas también las llaman enfermedades 2.0 debido a que su aparición surgió junto con el apogeo de internet. Uno de los más populares y que se ha expandido en la actualidad es la nomofobia, el cual hace referencia a las personas que desarrollan un miedo irracional a vivir sin su teléfono celular. Lo anterior puede generar diversos problemas de estrés, pánico y adicción similares al de un fumador o alcohólico.

Otra enfermedad es la bautizada como el síndrome del mensaje imaginario, forma en que se denomina a quienes dejan de hacer actividades de su vida cotidiana con el objetivo de mantenerse pendientes de su teléfono celular, lo cual altera su percepción de las cosas y les provoca alteraciones en su realidad como imaginar mensajes recibidos.

Por último, otra de las enfermedades más numerosas es conocida como FOMO, forma en la que se denomina a las personas que presentan un miedo anormal a mantenerse aislados del mundo digital, por lo que constantemente necesitan revisar sus cuentas personales de redes sociales, lo que puede llegar a generar actitudes violentas en caso de que alguien se los impida.

Las anteriores tan sólo son un muestrario de algunas tecnopatologías que han aparecido en años recientes. El no atenderlas puede derivar en afectaciones más severas que pueden llegar a poner en riesgo la salud de los pacientes. Por eso es muy importante siempre mantener una comunicación constante.