Los mexicanos son particularmente malos para seguir determinaciones en lo que respecta a su salud. Incluso cuando tienen más dinero de lo usual, como el aguinaldo, se les tiene que recomendar invertirlo en cuidados médicos. De lo contrario, lo gastan en otro tipo de productos, servicios y diversiones. En Año Nuevo, con los famosos propósitos, vemos una tendencia similar.

Es posible que muchos de tus pacientes hagan propósitos de Año Nuevo enfocados a la salud. Fumar o beber menos, bajar de peso, hacer más ejercicio, acudir más al doctor. Sin embargo, estos objetivos son demasiado generales. Carecen de una visión precisa a futuro. Así, es probable que fallen en tan solo unos meses. ¿La alternativa? Metas semanales.

Metas semanales para el Año Nuevo

Cuando una persona tiene objetivos a cortos, concretos y medibles, tiene mejores resultados. Eso no significa que no puedan estar alineados a los grandes propósitos de Año Nuevo. Solo significan que, semana con semana, se podrá hacer una revisión de desempeño. Tienen la posibilidad de constantemente revisar qué cosas han hecho bien y mal. A largo plazo, eso les permitirá desarrollar mejores hábitos y obtener más beneficios físicos y mentales.

Utilizar las metas cortas también permite cambiar la mentalidad de tus pacientes. Con esta estrategia, los lunes pasan a ser el Año Nuevo de la semana. Son la oportunidad para volver a empezar con un registro limpio. En lugar de esperar hasta enero para retomar las resoluciones, solo es cuestión de unos días. Así, cada persona tiene 52 oportunidades cada año para triunfar.

Incluso si tus pacientes no necesitan múltiples chances para volver a empezar, las metas semanales facilitan las transiciones. Por ejemplo, si deciden empezar nuevos hábitos alimenticios, cada semana pueden cambiar una parte de su dieta. Así, la transformación será más gradual que solo proponerse en Año Nuevodejar de comer cualquier azúcar procesada”.

Es posible que tus pacientes no tengan ningún objetivo de salud específico este Año Nuevo. Sin embargo, pueden establecer pequeñas campañas o días temáticos. Por ejemplo, que el tercer lunes de cada mes se propongan salir y caminar varios kilómetros en la tarde. O que un día a la semana lo dediquen a reducir sus niveles de estrés acumulados. Así, su bienestar físico y mental podrá mejorar mucho más en el largo plazo.