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La pobreza y la mala salud son fenómenos interrelacionados. Los países pobres tienden a presentar peores resultados sanitarios que los más pudientes, y dentro de cada país las personas pobres tienen más problemas de salud que las acomodadas. Esta asociación refleja una relación de causalidad que funciona en los dos sentidos: la pobreza genera mala salud, y la mala salud hace que los pobres sigan siendo pobres.[1]

La pobreza y la marginalidad, y de hecho las condiciones de habitabilidad, cada día empeoran en algunas poblaciones de Colombia, a pesar de esfuerzos y directrices nacionales e internacionales, en este país, aun cuando se ha establecido por ley, la salud sigue siendo atendida como un privilegio y no como un derecho, la falsa premisa de salud para todos es engañosa. Primero, porque la salud se alcanza desde la llegada a la tierra bajo condicionantes genéticas, circunstanciales, ambientales, constitucionales, raciales, y de acuerdo a las condiciones culturales, sociales, económicas, pobreza, malnutrición, vivienda, servicios básicos, y otros, como la educación, la mala atención de pensionados, embarazadas, adolescentes, niños y ancianos.

En la costa Caribe se carece de puestos de salud, lo que implica que cuando se produce una urgencia no tienen un estamento de salud cercano a donde recurrir; esto conlleva a que la mayoría de los niños presentan altos índices de desnutrición y condiciones físicas deplorables porque no cuentan con chequeos periódicos ni los mínimos recursos de salubridad. Los infantes presentan decaimiento y en algunas ocasiones desfallecimiento, por la falta de alimento; en su desesperación comen lo que encuentran a su paso o lo que sus padres pueden brindarles con lo que obtienen en sus humildes empleos, los cuales sólo les permiten llevar a sus hogares lo escasamente necesario.

Sin embargo, se cree que en nuestro país el régimen de salud cobija casi al 100% de sus habitantes. Esto no es verdad, y esta falsa consideración los lleva a concluir que tenemos, entre muchos países, el mejor sistema de atención en salud. La salud se individualiza para cada persona por las circunstancias y condiciones, caemos en un sistema que solo le da calidad de atención a unos cuantos, a través de retrasos y dilataciones, permitiendo el enriquecimiento de organizaciones corruptas, grupos y personas, a partir de recursos que no llegan a los usuarios, seguiremos contemplando, la muerte y complicaciones de un alto número de personas.

El Ministerio de Salud en Colombia, debería rodearse de asociaciones, y de personas competentes, para poder enfrentar una medicina de privilegios, y no malgastar los recursos apropiados, como ha pasado durante muchos años, dejando hospitales y centros de salud en situaciones de mal funcionamiento.[2]

Mejorar el sistema de salud en Colombia es una necesidad prioritaria, que ha sido archivada, después de los fracasos de la ley de reforma. Las asociaciones médicas, y los trabajadores de la salud en general, no deberíamos seguir como invitados no dinámicos, solo para cubrir las fallas en las que nos introduce el sistema, dejando profesionales con salarios que no justifican su valioso trabajo, y muchas veces prolongando en forma imperdonable el pago de sus servicios

[1] (Wagstaff) [2] (Villanueba, 2016)  

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