Por increíble que parezca, esta mujer es alérgica a su marido

En ocasiones no podemos soportar estar en la misma habitación con alguien más, ya sea porque su risa es insoportable o porque nos desagrada el olor d e su perfume. Sin embargo, para una mujer de Minnesota, Estados Unidos, estar junto a su marido le produce alergia.

Que una persona sea alérgica a ciertos alimentos, plantas o animales es normal, pero ¿se puede ser alérgico a los seres humanos? Según los expertos es algo poco frecuente, pero puede ocurrir.

En el caso de Johanna Watkins, un síndrome de activación de mastocitos le ha ocasiona ser alérgica a su esposo Scott, por lo que no puede tocarlo, ni mucho menos puede estar en la misma habitación con él, informó la BBC.

El organismo de Johanna reacciona de tal manera cuando su esposo está cerca que ambos se han visto obligados a vivir en habitaciones separadas. “Ella sólo sale de la habitación para ir a urgencias o para visitas programadas con su médico”, relató Scott.

Y es que la salud de la mujer es crítico de lo que uno se pueda imaginar: ella tiene que pasar todo el día encerrada en una “zona segura” que su esposo ha construido en su propia casa porque también es alérgica a una gran cantidad de cosas como alimentos, productos químicos, al aire libre, polvo, etc.

Vive en una especie de búnker dentro de nuestra casa, con plásticos recubriendo las paredes cortinas para evitar la luz del sol; sólo de esta forma se mantiene alejada de los compuestos que le provocan alergia”, comentó Scott.

De acuerdo al Centro de Información Genética de Enfermedades Raras de los Institutos Nacionales de la Salud, de Estados Unidos, el organismo de Johanna libera una gran cantidad de sustancias químicas como la histamina, con la cual su cuerpo combate los cuerpos invasores como los virus.

Los expertos mencionan que esta sobrecarga química ocasiona varios síntomas en cadena que afectan la piel, el tracto gastrointestinal, el corazón, el sistema respiratorio, así como el sistema neurológico. Estos problemas pueden ocasionar síntomas como dolor abdominal, calambres, diarrea, prurito, sibilancias, mareos o dificultades de memoria.

“Cada día que despierto, creo que no lo soportaré. Pero luego Dios me da fuerzas para salir adelante”, dijo Johanna, quien expresó que a las únicas personas que no tiene alergia son a sus hermanos, que la visitan cada semana.