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La aromaterapia, según la web del Jardín del Zen, es “una disciplina terapéutica que aprovecha las propiedades de los aceites esenciales extraídos de las plantas aromáticas, para restablecer el equilibrio y armonía del cuerpo y de la mente para beneficio de nuestra salud y belleza”.

Esta disciplina no reemplaza a la medicina tradicional sino que la acompaña y hace que sus efectos sean más rápidos y duraderos porque llegan a la raíz emocional despertando nuestras propias energías de curación y ayuda a eliminar los efectos desagradables o tóxicos de los tratamientos alopáticos necesarios, armonizándonos y fortaleciéndonos para poner “de nuestra parte” la energía necesaria para la curación.

Jazmín, lavanda, jengibre y hierbabuena son los olores más demandadas

En los hospitales, en las unidades de cirugía, tal y como apuntan desde Mayo Clínic, los aceites esenciales están ganando popularidad y que, según numerosos expertos, los aromas potentes y basados en las plantas pueden tener un lugar en la ciencia de la salud y de la sanación y algunos aceites esenciales como el jazmín, la lavanda, el jengibre y la hierbabuena están cobrando gran popularidad últimamente.

Lo que se está demostrando es que la aromaterapia puede considerarse como un método de ayuda para el dolor después de una cirugía y se ha descubierto que aquellas personas que prueban la aromaterapia no sólo controlar el mejor dolor sino que también afirman lograr una mayor satisfacción general en cuanto a su cuidado y los aceites esenciales se han convertido solo en una parte del plan de tratamiento del dolor postoperatorio.

La mayoría de aceites esenciales son seguros

Si quieres utilizar la aromaterapia de forma correcta, debes saber que la mayoría de los aceites esenciales son seguros aunque es importante recordar que son potentes y que no todos se pueden usar de la misma forma.

Por ejemplo, un aceite que es seguro para usar en un difusor puede no ser seguro para frotar en la piel y algunos aceites cítricos pueden provocar quemaduras graves si los aplicas directamente sobre la piel y te expones a la luz solar. Asimismo, se deben seguir las instrucciones y diluir los aceites de forma correcta.

Lo que está claro es que las personas responden a los olores a un nivel emocional al de los otros sentidos y es que un aroma puede desencadenar toda una sucesión de recuerdos casi olvidados, por lo que es perfecto usarla en los hospitales ya que así los pacientes lograrán enfrentarse a una operación o visita médica de mejor forma ya que no olerán el típico “olor de hospital” que tanto asusta  a muchos usuarios.

 

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