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Los cuidados paliativos son aquellos cuidados médicos que se centran tanto en el alivio del dolor como en los síntomas de enfermedades graves y es que su meta es la optimización de la calidad de vida de las personas. Como profesional médico debes saber que la gestión de la enfermedad es un proceso duro y si hay algo que lo complica es la existencia del dolor y angustia que genera en el paciente y en sus cuidadores, bien sean sus familiares o profesionales.

Debes conocer que hay muchos tipos de dolor y que no solo está el físico. A este, le acompañan el dolor emocional, el social y/o espiritual que confluyen dando lugar a un dolor total y que debe evaluarse integralmente.

El dolor en el tiempo genera otras enfermedades

Incluso el dolor que persiste a lo largo del tiempo lleva incluso a generar otras enfermedades y molestias colaterales como pueden ser la falta de sueño, la ansiedad y la depresión, que hacen que sea mucho más difícil disfrutar de la vida y esto resulta muy estresante tanto para quién lo padece como para su familia.

Para tratar el dolor existen muchos tratamientos y saber cuál es el mejor para cada paciente va a depender de la causa y la magnitud del mismo, ya que pueden usarse varios a la vez para lograr su alivio.

Tienen en cuenta las necesidades físicas y emocionales del paciente

Los más eficaces son los cuidados paliativos que son los que consideran las necesidades físicas y emocionales del paciente, así que son ofrecidos al mismo tiempo que los tratamientos médicos que pueda recibir el paciente en ese momento. Cualquier paciente (ya sea persona o niño) que sufra una enfermedad grave o terminal puede recibir los cuidados paliativos en cualquier etapa de su enfermedad aunque son más efectivos cuando esta se diagnostica.

Pero, ¿cuáles son los beneficios de estos cuidados paliativos para tratar el dolor?

  • Dan al paciente el apoyo que necesita para vivir de la forma más activa que le sea posible.
  • Ofrecen apoyo a los familiares en su proceso de adaptación a la enfermedad y al propio duelo.
  • Alivian, ya no solo el dolor, sino también otros síntomas que causan angustia.
  • Mejoran la calidad de vida del paciente, influyendo de forma positiva durante el curso de la enfermedad.
  • Ayudan a tolerar los efectos secundarios de los tratamientos médicos recibidos.
  • Alivian los síntomas de la enfermedad que, a parte del dolor, pueden ser: pérdida de apetito, fatiga, estreñimiento, dificultad para respirar y problemas de insomnio, entre otros.

 

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