Las parteras o matronas son profesionales cuya función es, principalmente, brindar asistencia a las madres que deciden dar a luz en un sitio distinto a un centro de salud, una modalidad que es la preferida, cada vez más, por más mujeres, dada la comodidad y a la privacidad que se obtiene durante el parto. Las matronas están capacitadas en todos los procedimientos necesarios, así como los cuidados a tomar en cuenta en el momento del parto.

Las matronas también optan por prestar sus servicios en centros de salud y organizaciones dedicadas a brindar asistencia a las futuras madres durante el embarazo y es que suelen reunirse con los médicos para conocer sobre los cuidados a considerar durante un parto y si este se produjera en casa, en situación de emergencia, la matrona debe trasladar de inmediato a la madre al hospital o al centro de salud más cercano que esté equipado para prestarle el tratamiento requerido.

Viendo estas funciones principales que la matrona debe realizar, el candidato al puesto de trabajo deberá reunir una serie de habilidades o características para poder conseguir convertirse en la matrona o matrón perfecto para cualquier mujer embarazada. Algunas de estas características son:

  • Demostrar sensibilidad hacia las necesidades individuales de los pacientes.
  • Tener la habilidad de hacer que los demás se sientan valorados.
  • Comunicarse claramente, en especial de forma verbal, para entablar un entorno cómodo y transparente para las pacientes y sus familiares, respondiendo eficazmente a sus inquietudes.
  • Tener vocación de servicio, fijar altos estándares para el cuidado y seguridad del paciente, brindándole un trato digno y respetuoso al mismo.
  • Poseer habilidades escritas para redactar para completar y remitir informes médicos detallados.
  • Estar en la capacidad de trabajar en equipo, lidiando con un grupo diverso de personas, transmitiendo siempre una imagen positiva y cultivando buenas relaciones con otros.
  • Ser lo suficientemente discreto para manejar información sensible y confidencial.
  • Estar en la capacidad de analizar, evaluar y diagnosticar la condición de la paciente, a fin de brindarles el tratamiento más adecuado.
  • Identificar y resolver problemas de manera oportuna, utilizando el pensamiento crítico y el buen juicio.
  • Ser flexible y estar en la capacidad de lidiar con una amplia variedad de parámetros y de exigencias en constante cambio en un ambiente dinámico y activo.
  • Ser capaz de afrontar situaciones emocionalmente exigentes.
  • Permanecer en calma y mantener una actitud profesional en tiempos críticos.