Qué hacer cuando el padecimiento de tu paciente sólo está en su mente

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El siguiente artículo tiene por objetivo hacerte reflexionar sobre cuan compleja es la mente humana y hasta dónde puede llegar una persona con tal de llamar la atención de los demás o justificar determinadas acciones que se presentan diariamente, especialmente cuanto tienes frente a ti a un paciente con carácter hipocondríaco. La hipocondría, como bien sabes, es una afección en la cual un paciente determinado cree, de forma injustificada, que padece de alguna enfermedad grave.

Jorge Raúl Olguín la cataloga como una “enfermedad psicosomática”, lo cual puede derivar en que un problema físico común, grave o leve, sea agudizado por el enfermo. Es decir, el factor psicosomático consiste en agudizar el problema físico que presenta.

Para el ojo clínico resulta importante no confundir a los hipocondríacos con pacientes que presentan cuadros de ansiedad o depresión. Un hipocondríaco puede imaginar enfermedades derivadas de la aparición de un leve síntoma, una pequeña herida, un dolor de cabeza, trastornos del sueño, etc.

Generalmente la ansiedad y el miedo implican una preparación ya sea para lucha o huir de aquello que se teme (conducta adaptativa). En cualquiera de los dos casos el cuerpo responde, provocando sensaciones que pueden ser atribuidas a la situación a la que se teme, en este caso una enfermedad en particular.

Causas de la hipocondría

Aunque las causas detrás de la hipocondría son variadas, algunas de las más comunes son:

  • Interpretación errónea de síntomas.
  • Experiencias traumáticas debido al fallecimiento de una persona querida, relacionadas con una cierta enfermedad.
  • Protección excesiva por parte de los padres.
  • Educación basada en el miedo.

Generalmente un paciente hipocondríaco cuenta con cierto conocimiento para tomarse el pulso, la temperatura y la tensión arterial, mediciones que hacen constantemente a lo largo del día. Del mismo modo suele conocer los alimentos que alteran sus procesos digestivos y la temperatura que conviene a su salud. Asimismo es importante tener en cuenta que este trastorno puede afectar a varios miembros de una misma familia.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud explica que, para considerar que un paciente es hipocondríaco, éste debe estar plenamente convencido de padecer como máximo dos enfermedades graves y conocer, al menos, el nombre y sintomatología de una de ellas. Asimismo, la duración del trastorno debe ser, como mínimo, de seis meses.

Manejo de pacientes hipocondríacos

El manejo de esta afección es enteramente psicológico. La hipocondría suele estar acompañada de problemas de ansiedad y depresión, por lo que la medicación también puede ayudar, siempre y cuando se encuentre combinada con la psicoterapia.

Siempre debe de tenerse en cuenta que los pacientes hipocondríacos pueden ser una tarea difícil, pues normalmente van de un médico a otro, en búsqueda de un diagnóstico que le deje satisfecho. Ante tal panorama lo más importante es conseguir que el paciente se quede contigo, que forme parte de tus pacientes frecuentes, pues así (a través de su historial), tendrás una mejor oportunidad de determinar cuando se trata de un caso que requiere de asistencia psicológica.

Para lograr una mejoría visible en este tipo de pacientes es fundamental la confianza, pues a través de ésta será posible disminuir sus niveles de angustia, además de que comenzará a confiar en tus indicaciones y tendrá mayores posibilidades de comprender que la verdadera patología se encuentra en su mente y tiene cura.

Una vez diagnosticada la hipocondría, es tu deber médico derivar al paciente a un especialista que se capaz de controlar sus niveles de angustia, estrés y ansiedad. La psicoterapia permitirá indagar en las razones psicológicas tras la sensación constante de vulnerabilidad y así comenzará a ser capaz de leer las señales de su cuerpo de una mejor manera para aprender a controlarse. El tratamiento puede incluir el uso de fármacos que mejoren el estado anímico y tranquilicen al paciente.

De tal modo, lo mejor que podrás hacer, en la práctica clínica, es referir a este tipo de pacientes con el especialista, orientando a tu paciente en todo momento y dando seguimiento con cautela para evitar que éste se vaya con otro profesional de la salud y así asegurar un resultado satisfactorio que mejore la calidad de vida de tu paciente.