Para la mayoría de los médicos, el tiempo es un recurso muy preciado. Son pocos quienes realmente pueden decir que su jornada les rinde para atender todos sus pendientes y pacientes. Esto se debe, en muchos casos, a que no existe una adecuada percepción de 3 conceptos básicos:

1Despreciar la rutina provoca el caos

Existe una gran cantidad de actividades en la labor médica que pueden anticiparse. Por ejemplo, espacios para consultas predefinidos o ciertas tareas administrativas. Estas tareas no son una sorpresa y no deberían tratarse como tal. Por desgracias, los médicos tienden a procrastinarlas.

Dedica un tiempo para cada actividad que haces regularmente. El objetivo es adelantar estas tareas con la anticipación posible. En las actividades menos frecuentes o que más te cuesten, anota cómo las resolviste anteriormente. Dichos acordeones pueden ayudarte en el futuro.

2Administrar proyectos requiere un plan concreto

Probablemente tu centro de salud tenga iniciativas importantes. Estas no solo requieren tiempo. También necesitan coordinar recursos, gestionar gente y alcanzar metas consistentes. Pero como suelen estar programadas con mucha anticipación, llegan a ser postergadas por urgencias diarias.

Para evitar esta tendencia, se debe formular un calendario de acción. Así, se pueden repartir los objetivos de la iniciativa a lo largo de todo el tiempo disponible. Así se puede evitar llegar cerca de la fecha límite y tener que parar todas las demás actividades. Esta organización resulta benéfica, no solo para las actividades diarias, sino para la calidad del proyecto en general.

3Designa tiempo para lo inesperado

Siempre hay emergencias que atender, en especial en un espacio médico. Evidentemente, este tipo de eventos no pueden saberse con anticipación. Sin embargo, sí pueden designarse espacios para este tipo de imprevistos. Así, la pérdida de tiempo por estas crisis es mucho menor.

También ayuda tener estrategias de crisis. Si tu centro médico sabe exactamente qué hacer en caso de, por ejemplo, un corte eléctrico, se reducirá el tiempo perdido en saber cómo actuar. Administrar correctamente el tiempo no solo trata de anticiparse al futuro. También implica saber cómo actuar con la mayor eficiencia posible en el presente.